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Clan Trump: la ambiciosa y excéntrica familia detrás del candidato republicano

El magnate da un papel protagónico en la campaña a sus cinco hijos y su tercera esposa. Fama y negocios de una dinastía a la que sólo le falta la Casa Blanca.

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Patriarca. Donald Trump cerró la Convención Republicana en Cleveland junto a su actual esposa, sus hijos, sus nietos y sus nueras y yernos. | Cedoc Perfil
Si Donald Trump alcanza su sueño presidencial, un excéntrico y ambicioso clan familiar desembarcará junto a él en la Casa Blanca. El magnate siempre ha otorgado un papel protagónico a su familia en su carrera empresarial y política. Sus cinco hijos, tres varones y dos mujeres nacidos de tres matrimonios, son una pieza infaltable de la “marca Trump”. Del mismo modo que Barack Obama lo ha hecho con su esposa Michelle y sus hijas, Sasha y Malia, el candidato republicano les ha dado una alta visibilidad en la campaña a sus herederos y a su actual pareja, Melania.
Cuando en 1977 se casó con su primera mujer, la modelo checoslovaca Ivana Zelnicková, Trump aún era un playboy neoyorquino que ganaba fama a la sombra de su padre, el emprendedor inmobiliario Fred Trump. En los 80, “The Donald” e Ivana llegarían a ser una de las parejas más ricas y poderosas del mundo de los negocios en la Gran Manzana. En aquellos años engendraron a Ivanka, Donald Jr. y Eric, la primera generación de hijos del empresario.
A sus 34 años y embarazada por tercera vez, Ivanka es quien mayor participación tiene en el proyecto político de Trump, incluso más que Melania. Con casi dos millones de seguidores en Twitter, obtenidos gracias a su condición de celebrity en el planeta de la moda y el diseño –aunque además es economista y vicepresidenta del grupo inmobiliario de su padre–, sirve como correa de transmisión entre Trump y los votantes. Fue la encargada de presentarlo en la Convención Republicana, y el candidato ha dicho esta semana que la considera para integrar su virtual gabinete.
Donald Jr. y Eric tienen un perfil más empresarial. Son quienes llevan las riendas del imperio familiar. Ambos fueron los sostenes de su padre en los momentos difíciles: cuando protagonizó un escandaloso divorcio con Ivana en 1992, luego de haberle sido infiel con la actriz Marla Maples; y cuando la marca familiar entró en crisis en los 90. Donald Jr. aprendió la lección: “Ser un Trump significa que todos quieren verte fracasar”, confesó alguna vez. Eric, por su parte, ha ganado cierta fama en Sudamérica ya que se ocupa de los negocios de la empresa en Punta del Este. En 2014, estuvo en Uruguay y se permitió elogiar la “austeridad” de José Mujica.
Aunque su romance con Maples tampoco fue eterno, bastó para que Trump y su segunda esposa dieran a luz a Tiffany, la heredera con menor exposición mediática. La joven, de 22 años, quien se ha convertido en una especie de heroína teenager en las redes sociales, ha admitido que el magnate no fue “una figura paterna muy tradicional” y que fue criada por “una madre soltera”. Aun así, durante la campaña ha elogiado a su padre para evitar suspicacias sobre la relación entre ambos.
El clan se completa con el pequeño Barron, de 10 años, fanático del golf al igual que su progenitor. Fue bautizado “Little Donald” por su madre, Melania, la sensual tercera esposa de Trump. Al igual que Ivana, ella es modelo e inmigrante: nació en Eslovenia. Cuando le echan en cara el discurso antiinmigración de su marido, Melania aduce que él sólo se refiere a los “sin papeles” y se defiende: “Yo siempre seguí la ley”.