La industria argentina atraviesa un proceso de reconversión que ya provoca destrucción de empleo formal, mientras algunas empresas abandonan la fabricación local para importar productos terminados. Así lo advirtió el economista Dante Sica, socio fundador de la consultora ABECEB y exministro de Producción y Trabajo durante el gobierno de Mauricio Macri, quien señaló que los cambios en las condiciones de competencia están obligando a las compañías a revisar sus negocios. “Todos los períodos de transformación generan procesos de destrucción y creación”, afirmó, aunque reconoció que en la primera etapa la pérdida de puestos de trabajo suele ser más intensa.
Empleo en rojo: 12 mil puestos de trabajo formales menos en julio 2026
Sica explicó a PERFIL que el mercado laboral argentino arrastra problemas estructurales desde hace casi dos décadas. “Desde hace 15 o 20 años Argentina solo produce, entre comillas, empleo de baja productividad”, sostuvo. Según sus estimaciones, casi el 67% de los nuevos empleos corresponde a actividades de baja productividad, entre las que mencionó el monotributo, la informalidad y el empleo público.
Hasta 2023, el empleo formal se había mantenido relativamente estable, alrededor de los seis millones de trabajadores. Sin embargo, esa dinámica comenzó a modificarse. “Ahora, con todo este proceso de cambio, de ganancia de productividad, estás viendo caída en formales”, advirtió el economista, al describir las consecuencias laborales de la transformación productiva.

Vaca Muerta y la minería: ¿alcanzan para compensar los empleos perdidos?
Frente a la caída del empleo formal, Sica señaló que Vaca Muerta y la minería comienzan a generar puestos de trabajo directos e indirectos, aunque todavía no pueden compensar rápidamente las pérdidas de otros sectores. “Es un proceso lento porque estamos desarrollando una industria”, explicó. En el caso de la minería metalífera, recordó que Chile necesitó entre 15 y 20 años para consolidar su desarrollo.
El director de la consultora ABECEB destacó que estas actividades deben analizarse como ecosistemas productivos. Además de los trabajadores contratados directamente, generan demanda de servicios, logística, tecnología y distintos oficios. Como ejemplo, mencionó a Neuquén como una de las provincias que más empleo crea y que atrae trabajadores de otras regiones, impulsada por el desarrollo de los hidrocarburos no convencionales.
La minería creció más de 8% en agosto, impulsada por Vaca Muerta
Sin embargo, advirtió que el futuro del mercado laboral no dependerá exclusivamente de la energía y la minería. “En el mundo lo que estamos viendo es que el empleo lo generan los servicios”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que los servicios y la construcción enfrentan un desafío importante para mejorar su productividad, superar restricciones laborales e incorporar tecnología.
Empresas que dejan de fabricar y comienzan a importar
La transformación también está modificando las decisiones de las empresas industriales. Sica explicó que las condiciones para competir dependen del sector, la ubicación y la integración de cada compañía en las cadenas productivas. “El riesgo empresarial se fue de la macro y ahora está dentro de las empresas”, señaló, al destacar que actualmente cobran mayor importancia la eficiencia, la productividad y la escala.

Para ejemplificarlo, mencionó lo que ocurre en la industria de línea blanca. Mientras una empresa de San Francisco, Córdoba, logró certificar sus productos y exportar lavarropas a Estados Unidos, otra compañía del mismo sector “dejó de ensamblar porque ahora no tiene restricciones para los dólares y se está importando”, explicó Sica.
También describió una tercera estrategia: fabricantes que antes producían una amplia variedad de artículos ahora se concentran en uno solo para ganar escala e importan los restantes. Según el economista, “depende mucho de las condiciones del sector”, aunque identificó problemas comunes vinculados con los impuestos, las regulaciones laborales y las diferencias de competitividad entre provincias.
Cuentapropismo en Argentina: “Hay un incremento fuerte del empleo no registrado o de baja calidad”
La falta de crédito complica la reconversión de la industria
Sica sostuvo que muchas empresas deben adaptarse después de décadas de precios relativos distorsionados. Recordó que algunos negocios operaban con tarifas eléctricas equivalentes a apenas el 10% del costo de generación. Con la recomposición de esos valores, la rentabilidad cambia y las compañías deben revisar sus actividades. “Ese negocio vos tenés que reconvertirlo, ganar escala, fusionarte, cambiar”, explicó.
El problema es que esa transformación requiere financiamiento. “Argentina tiene una restricción para la aceleración de ese proceso que es la escasa profundidad financiera”, advirtió. Según sus estimaciones, los préstamos representan alrededor del 12% del PBI y cerca del 90% se dirige al sector privado, aunque señaló que los bancos inicialmente priorizaron los créditos al consumo.
Para el exministro, el próximo desafío consiste en desarrollar financiamiento productivo y un mercado de capitales que permita a las empresas invertir, incorporar tecnología o cambiar de actividad. Explicó que en otras economías las compañías pueden recurrir al crédito cuando pierden competitividad y necesitan iniciar nuevos proyectos. “En Argentina ese eslabón estaba roto”, afirmó.
Impacto en el empleo industrial: se perdieron más de 66 mil puestos entre todas las provincias
Por otra parte, Sica respaldó la orientación económica del Gobierno de Javier Milei, aunque reconoció las dificultades que enfrenta la reconversión. “Yo creo que el rumbo que tiene este gobierno, es el correcto y es el que de alguna manera también queríamos llevar desde el gobierno de Mauricio Macri”, sostuvo.
Por último, su diagnóstico expone una tensión central: la destrucción de empleo formal ya se está produciendo, mientras que la creación de nuevos puestos de trabajo depende de inversiones, financiamiento y mejoras de productividad que necesitan tiempo para concretarse.
GZ/ML