jueves 18 de agosto de 2022
OPINIóN opinión

Esta vez es en serio

31-07-2022 01:35

Esta vez es en serio, 

no estoy mintiendo.

Algo se prende fuego.

Sé que muchas veces dije que el lobo venía.

Pero esta vez, el lobo está acá.

Fuego (Intoxicados)

 

Los meses de julio no son una anécdota en el calendario para Sergio Tomás Massa.

Un 24 de julio de 2008 asumió la Jefatura de Gabinete del primer gobierno de Cristina Fernández en reemplazo del hoy presidente Alberto Fernández.

Casi un año después, el 7 de julio de 2009, renunciaba a ese cargo y comenzaba así un camino de ruptura con el kirchnerismo que terminaría con la reconciliación diez años después.

Otra vez, Julio. Otra vez con un pie adentro de esa arena movediza que tanto le seduce: el poder. Ahora está a punto de tomar las riendas de un ministerio que parece necesitar más conducción política que pericia técnica.

Es la entrada en calor más larga de la historia. Es el ingreso al gabinete más demorado y más esperado. ¿Esperado por quién? Por ese círculo rojo que lo ve con buenos ojos y por casi la totalidad de la coalición de gobierno, incluyendo sindicatos y gobernadores, que ya no disimula que se juegan con su incorporación la última posibilidad de enderezar el barco.

Al lado del camino

Cabe preguntarse ¿por qué en momentos de vacío de poder tan elocuentes suena como salvador una persona que tiene una credibilidad bajísima, casi idéntica a la del Presidente, con una imagen negativa que araña el 70%?

La respuesta no está en sus votos ni en la percepción que la sociedad tiene de él. Ese no es su poder real hoy. 

Su activo es intangible, se olfatea, se sabe, pero no sale en ninguna encuesta. Porque las sombras no hablan, pero sí gobiernan. Y ahí es donde más cómodo se siente. 

Lo que en un momento fue carisma, osadía y ambición hoy mutó a un rol de exquisito rosquero de palacio, hábil negociador y gran conocedor de la cosa pública. 

Hay que pensar su llegada al Gobierno como una mezcla justa de necesidad y virtud. Hoy Massa es el único organismo vivo del Frente de Todos que tiene llegada a todas las terminales del poder que hacen que las cosas funcionen o no: oficialismo, oposición, Justicia, medios de comunicación, empresariado agroindustrial, sector financiero, agenda internacional, etc.

Cinema verité

Desde que tuvo su luna de miel “con la gente” –que arrancó en 2013 con 3,9 millones de votos en PBA y continuó en 2015 con 5,4 millones de votos en todo el país– su imagen empezó a caer. Macri lo llamó “ventajita” y terminó de deslizarlo por ese sinuoso tobogán llamado opinión pública. Alianzas erráticas, egos mal manejados, bajo nivel de lealtad en sangre.

Hoy no sabemos realmente cuál es el peso electoral propio de Massa. Los más optimistas hablan de un 10% a nivel nacional. De lo que nadie duda es de su enorme plasticidad a la hora de codearse con los que toman decisiones económicas todos los días. De su innegable vocación por estar, siempre, donde el sol empieza a calefaccionar los huesos.

Sergio Massa y Alberto Fernández
Sergio Massa y Alberto Fernández (FOTO Agencia NA)

Un táctico empedernido. Un hombre que a los 50 años tiene la llave maestra del poder. Conoce todas las combinaciones posibles. Y por eso mismo, muchos desconfían de él: temen que cambie la cerradura y se quede con todo.

Dicen que aprendió de sus errores y está más calculador, menos impulsivo. En su fuero íntimo sabía muy bien que tenía dos maneras de escribir su futuro político: haciéndose cargo del gobierno luego de un estallido que lo erigiera como salvoconducto institucional o metiéndose en el barro de la gestión asumiendo un rol activo en el Ejecutivo

Parece que se le dio lo segundo.

Julio está terminando. Pero Massa está por arrancar. Tiene una enorme oportunidad que encierra un riesgo latente: va a dejar de ser una promesa. Tiene un año para demostrar que además de conocer el Estado, puede gobernarlo. Que además de ser buen lobista, es buen gestor. Que además de que lo quiera el establishment, lo quiera la gente.

Es la última esperanza de un gobierno que ya no se pregunta si puede ganar en 2023 sino más bien si llega al año que viene.

En caso de emergencia, rompa el vidrio. 

En esa estamos. Los cristales ya están en el piso.

 

*Consultor en Comunicación Política. Director del Posgrado en Literatura y Discurso Político de Flacso.