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OPINIóN / Política
martes 21 enero, 2020

En una república nadie admiraría a Perón

Su estilo de gobierno fue propio de un esquema verticalista, donde las masas debían seguir "ciegamente" a su líder.

Juan Domingo Perón Foto: cedoc
martes 21 enero, 2020

Como ha sido destacado en otras ocasiones, para la autora Elisabeth Noelle-Neumann, a través de una percepción cuasi estadística, los individuos perciben el clima de opinión, la opinión que consideran dominante, y así adhieren a esa opinión volviéndola cada vez más dominante. El motivo de esta adhesión es el temor a quedar aislados o a ser rechazados si no se opina como supuestamente opina la mayoría. Así, una “espiral del silencio” sigue circulando y amplificándose “inercialmente”. Para Noelle-Neumann los seres humanos que viven en sociedad, cuentan con una suerte de segunda piel, la piel social, “capaz de percibir lo que se puede y lo que no se puede expresar en cada momento”.

Expresar que Perón fue el conductor de una gran masa del pueblo, que bajo su primer gobierno se implementaron políticas sociales que incluyeron y otorgaron importantísimos beneficios y derechos a los sectores trabajadores, en el marco de una sociedad oligarca donde un grupo de conservadores se alternaban “a piacere” en el poder, es verdadero, y se podría decir. Un 30% de la población no estaría de acuerdo o cuestionaría tal afirmación argumentando que se hizo lo narrado, pero no se hizo como debía hacerse, y el resto de la población no peronista, callaría o asentiría, sacándose de encima el mote de “gorila”.

Las movilizaciones y los partidos

Afirmar que el General Perón realizó junto a sus camaradas (un grupo de oficiales unidos) un golpe de Estado en el año 1943, y que a partir de haber sigo elegido presidente de la Argentina en el 1946, el “modelo de Perón” fue imponiendo que la doctrina predomine sobre la educación, la uniformidad sobre el pluralismo, la arbitrariedad sobre la libertad, que la oposición fue considerada una enemiga y no una simple adversaria política, y que por eso, ignorarla o discriminarla como se hizo en la “edad de oro del peronismo de posguerra” estaba mal, no se puede decir, y si lo decís sos “gorila”. El estilo de gobierno elegido por Perón fue propio de un esquema verticalista de gobierno, donde las masas debían seguir "ciegamente" a su líder, quien debía conciliar el trabajo con el capital (porque Perón no era socialista, esto también hay que decirlo). El peronismo gozó de un obsceno pragmatismo, empoderando al ala izquierda peronista como Montoneros o la Juventud Peronista cuando convenía, y cuando no convenía se abrazaba con José López Rega, el encargado del Bienestar Social, quien desde su máximo cargo constituyó la Triple A (la Alianza Anticomunista Argentina) que atacó y asesinó a miles de militantes de la izquierda peronista, o se abrazaba con la vieja guardia sindical ultra reaccionaria. La izquierda peronista que movilizó hasta lo imposible para que retorne “el gran conductor del pueblo” para Argentina, el 1 de mayo de 1974 tuvo que retirarse humillada de la plaza, tras las manifestaciones de Perón, quien los llamó “imberbes” y “estúpidos”.

Morales: "Hay gorilas en todos lados, incluso en el peronismo"

¿Se podía ser el representante de los “descamisados” y de pronto trabajar codo a codo con al creador de la Alianza Anticomunista Argentina? Se podía, se pudo. Pero en el mundo de los “gorilas”, orgullosamente no se puede.

Perón manifestó innumerables veces discursos absolutamente antirrepublicanos, filofascistas, y el archivo es interminable. Y lo más grave no fueron sus dichos, sino que sus palabras se sustentaron en actos una y otra vez, porque el peronismo, desde Perón, es pragmatismo, es acción, lo que dice lo hace, y lo que no dice lo hace también.

Hoy nuestro presidente, el Señor Albero Fernández con sumo respeto y excelentes modales nos habla constantemente de aquellas personas que se aprovechan de la crisis argentina, obteniendo réditos, nos habla de los especuladores y nos habla de la importancia de la unidad y de conciliar con la oposición. Y da gusto escuchar a un presidente manifestarse de tal modo, claro que sí.

Video | La BBC explica por qué "el peronismo es tan poderoso en Argentina"

En uno de sus innumerables discursos, Juan Domingo Perón anunciaba como presidente: “Con referencia a los especuladores, el gobierno está decidido a hacer cumplir los precios, aunque tenga que colgarlos a todos. Hasta ahora he empleado la persuasión, en adelante emplearé la represión, y quiera Dios que las circunstancias no me lleven a tener que emplear las penas más terribles. El adoctrinamiento realizado en los agentes y funcionarios de la administración pública no ha dado en general los resultados esperados, por ello cabe destacar la necesidad de seleccionar ideológicamente al personal de la administración pública. Los directores de las grandes reparticiones serán los responsables de la identificación ideológica de los agentes de su dependencia, a fin de eliminar de ella a los funcionarios que no estén completamente identificados con el gobierno, con la doctrina y con el gobierno justicialista. No se necesita libertad política, ahora se necesita libertad para trabajar para el país, ninguna libertad política, en eso somos tiranos, dictadores”.

El peronismo trasmutó, y así se presentó y se sigue presentando en sus diferentes variantes, pero un punto en común une al peronismo de todos los tiempos: su adoración, admiración y ovación por Perón. Y esto es lo que no se entiende en el mundo de los republicanos.

Peronismo y madera

¿Se puede seguir aclamando la figura de un líder que orgullosamente manifestaba “para un peronista no puede haber nada mejor que otro peronista” o “al amigo todo, al enemigo ni justicia” o “la guerra es la madre de todas las cosas”? Se puede, pero el que defiende a un líder que dijo y obró de tal modo, no tiene la autoridad moral para cuestionar a quienes no adherimos a dicha doctrina.

Y el que teme ser calificado de “gorila”, deje de lado sus miedos y admita que el peronismo desde sus inicios, significó conciliar la manera de obrar con la índole de las circunstancias, por eso el peronismo puede ser bienestar social para el pueblo en los años de posguerra, o puede ser relaciones maravillosas con “el Imperialismo” cuando en los 70 el mundo se hiper transformaba, el peronismo puede ser estatista, nacionalista e industrialista cuando hay que serlo, y neoliberal e impiadosamente ortodoxo cuando hay que serlo también.

El peronismo sigue transformándose y podrá seguir mutando en variantes más o menos republicanas, pero Perón no fue republicano. “No se necesita libertad política, ninguna libertad política” decía y repetía el conductor de la gran masa del pueblo. A confesión de partes…

 

 


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