miércoles 28 de septiembre de 2022
MODO FONTEVECCHIA ¿CONVOCATORIA A DESTIEMPO?

Los diferentes mensajes de la marcha que prepara la CGT para este miércoles

El periodista Ricardo Carpena expresó que la movilización "fue decidida para otro momento de la Argentina y del Gobierno". Además, afirmó que la designación de Sergio Massa, en el Gabinete, fue el "oxígeno que antes no tenía" la gestión oficialista.

16-08-2022 13:10

El periodista, Ricardo Carpena, dialogó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (FM 101.9), y aseguró que la marcha "quedó desacomodada y, es por eso, que tiene un problema de origen". Por otro lado, manifestó que el sector mayoritario de la CGT prefiere ser tenue "ya que consideran que el sector empresarial es parte de la solución" y, por último, aseveró que "hay una crisis identidad porque también tenemos un ajuste económico", que es llevado adelante por un Gobierno del mismo signo político. 

Lo convocamos para que nos ayude a entender algo que parece peripatético. La marcha de mañana de la CGT, que supuestamente sería para apoyar al Gobierno, y este, al mismo tiempo, intentó levantarla, pero no pudo. No es la primera vez que nos encontramos ante una marcha polisémica. ¿Cómo lo evaluás vos?

Es una marcha extraña para lo que es la tradición del sindicalismo, la CGT. Fue decidida para otro momento de la Argentina y del Gobierno. En un momento donde la CGT encontraba que estaban absolutamente cerradas las puertas para solucionar temas vinculados con las obras sociales y la lucha contra la inflación.

No es que haya cambiado mucho ahora, pero por lo menos la expectativa del ingreso de Sergio Massa al Gabinete le dio al Gobierno un oxigeno que antes no tenía. La marcha fue ideada en un contexto en el que la CGT sentía que tenía cerrados los carriles oficiales, pese a su cercanía con Alberto Fernández y en medio de la pelea entre Cristina Fernández y el Presidente

Quedó desacomodada y es por eso que tiene un problema de origen, por lo que no puede definirse y porque obviamente hay un sector como el de Pablo Moyano y los sindicalistas kirchneristas que quieren marchar contra los empresarios, los formadores de precios, los especuladores. 

El sector mayoritario de la CGT prefiere ser tenues, ya que consideran que el sector empresarial es parte de la solución, además de poseer una buena relación. De apuntar, pretenden hacerlo de forma más genérica y amplia a la política como responsable de la crisis. Este miércoles se verán cuáles serán los motivos por los que eligieron marchar, pero es cierto que quedó muy desdibujada. 

¿Es un síntoma de la decadencia sindical el hecho de que unos marchen a favor y otros en contra? ¿Significa algo más que esta marcha lo que está sucediendo?

Por supuesto. Es un símbolo de un modelo sindical en descomposición donde hay señales claras de a quién representa hoy la CGT y el sindicalismo con un trabajo registrado, no registrado. Este último supera ampliamente un 40% o 45%.

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Este sindicalismo de hoy representa a mucha menos gente que en la década del '70, '80 y '90. Hay una crisis de identidad porque también tenemos un ajuste económico llevado adelante por un Gobierno del mismo signo político al que pertenece la mayoría de los sindicalistas con lo cual hay un tema que ellos todavía no pueden terminar de digerir ni de resolver. 

Son interesantes los malabares que hacen para no oponerse frontalmente al ajuste del Gobierno cuando, en realidad, en situaciones similares durante otros gobiernos no peronistas, han hecho paros sin contemplaciones contra ajustes parecidos.

Se podría decir que tenían que hacer un paro para que no se dijera, en el futuro, que no le hicieron ningún paro a Alberto Fernández. 

Claro. La propuesta tiene varias lecturas. Por un lado, insisto, en que fue planificada en otro momento del Gobierno, con tensiones distintas que no cambian mucho. Excepto que la perspectiva de Massa es importante también en el plano sindical, por lo menos como un interlocutor y un gestor más eficiente. 

El sindicalismo reclama una solución para la crisis financiera que atraviesan las obras sociales. Van a ser nueve meses desde que Alberto Fernández les prometió una solución y no se cumple.

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Este tipo de cosas son las que por un lado el sindicalismo no sabe cómo abordar porque es un Gobierno del mismo signo político y al mismo tiempo quieren posicionarse de una forma muy fuerte que la idea es también la de recuperar la calle aún con las contradicciones o los problemas de identidad que tienen porque se enfrentan a un Gobierno que no les termina de dar respuesta y que, cuando la tienen, no se ponen frontalmente.

Al mismo tiempo hay un escenario en el 2023 donde si sigue todo mal, probablemente, gane un gobierno de Juntos por el Cambio que también le va a generar otro tipo de dilemas al que deberán enfrentarse. 

BL PAR