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OPINIóN / Todo tipo de agresiones
jueves 13 febrero, 2020

Crimen de Fernando Baez Sosa: matriz violenta

La violencia en la sociedad se da en todos lo ámbitos.

Maria Raquel Bonifacino

Fernando Báez Sosa perdió la vida por la brutal golpiza que recibió. Foto: Cedoc Perfil

En estos días nos sorprendemos con la agresividad en la sociedad. Rugbiers matando a golpes a un joven, manadas asesinando y violando en conjunto o individualmente a otros seres, bullying, acosos y actitudes que nos hacen ubicar en un lugar de impotencia, miedo o espíritu de venganza. Ninguna de estas posiciones es la correcta. 

Los medios de comunicación se asombran y hablan de nihilismo social, una sociedad anómica, una violencia generalizada. Infinidad de sinónimos para estos hechos que parecen deshilachar la delgada capa social. Pero, ¿es así como realmente pasan estos hechos y sus consecuencias? Tal vez la sorpresa que nos conmueve a diario es por falta de memoria y de enfrentarnos con una realidad muy sangrienta de nuestra historia.

Desde el comienzo de la misma, hemos actuado con máxima violencia entre nosotros y hacia nuestro entorno, el medio ambiente, animales, árboles, plantaciones, contaminando aguas y la lista sigue, tanto que completaríamos varias páginas. Casi todas las bases de nuestros alimentos están altamente contaminados: agrotóxicos, pesticidas, vacunas, hormonas altamente dañinas a nuestros organismos y eso es agresión.

Quiénes son los rugbiers 'hijos del poder', imputados por el homicidio de Fernando Báez Sosa

Buscando una bolsa para unos libros, encontré una guardada hace un tiempo,me parecía linda. Me detuve a mirar los dibujos, eran jugadores de Rugby, de aspecto rudo y de ataque permanente, con leyendas como “dangerous” con referencia a la Copa de Rugby auspiciada. En otro momento me hubiese divertido encontrar estas imágenes, pero ante los hechos recientes me generaron tristeza e indignación.

Siempre se buscan culpables de estas agresiones: familia, clubes, educación, amigos, leyes, drogas, alcohol, líderes. Muchas familias enseñan a no pelear, también hay quienes educan para defenderse. Los clubes enseñan deportes a los cuales acuden muchos espectadores y necesitan cierto tipo de agresión en el juego y es necesario que los jugadores sepan diferenciar entre juego y violencia.

En la educación, vemos padres que van a golpear a los maestros y existe un miedo por parte de estos últimos que antes no existía. Y podríamos seguir analizando punto por punto y veríamos que nadie está totalmente excluído de esta violencia social y humana. Creemos que los veganos somos pacíficos, pero actos de agresión a carnicerías y eventos interrumpidos por estar relacionados con el consumo de animales nos demuestran que tampoco encontraremos paz y entendimiento en estos sectores. La historia nos traiciona. Si buscamos un lugar social o geográfico en el que no exista o no hubiese existido violencia, ni social ni individual no lo encontraremos. El suicidio, algunas drogas, alcohol etc. son agresiones personales e individuales aunque las causas pueden ser ajenas en la mayoría de los casos las consecuencias son siempre sociales. Si no encontramos país o ciudad o pueblo sin agresiones ¿en qué capa social podemos buscar? Alguna vez alguien dijo: - ¡En la religión!- ups, lo siento, fallaron. Las religiones prescriben obligaciones morales: no hacer daño a nadie, paciencia, tolerancia, autocontrol, compasión.

Según una encuesta, el 73,3% cree que los rugbiers no cumplirán la pena

Recordemos… ninguna religión ni filosofía está excusada de violencia o criminalidad. El catolicismo ha quemado a cientos de mujeres y hombres, no es necesario ir muy lejos en la historia. El budismo asesinó a miles de católicos en Tokyo en el siglo XVII, el Hinduismo tiene a la Diosa Shiva con un tridente que destruye el universo, y recordemos que han sido asesinados periodistas que criticaron a esta religión. Y otras tantas que han asesinado a inocentes o tienen como práctica la ofrenda y sacrificio de animales, siempre bajo lemas de paz y comprensión, realizando agresiones atroces. Nadie está a salvo de la agresión o criminalidad, todos somos responsables sociales y actorales.

Algunos escritores aluden a que ellas forman parte de nuestro ADN. ¿Qué esperanza tendríamos? No debemos sentarnos cómodamente en la dramática historia de violencia de nuestra existencia, porque sabemos y entendemos que no habrá futuro de supervivencia, no podemos esperar un mañana en paz sino cambiamos. Todo gran cambio comienza con un pequeño gesto. Además de ir a vivir con algunos monjes en silencio y plantando nuestros alimentos, ¿que nos queda para quienes amamos vivir en sociedad? Nuestra inteligencia, la del corazón. Podemos superarnos, no siguiendo a las masas, a las manadas, podemos pensar en forma individual, no necesitamos de líderes sociales que nos digan lo que está bien o lo que está mal. Podemos reconocer un acto de bien, podemos imitar solamente lo que consideramos bondadoso, colaborativo, altruista, generoso. No podemos dejar que nuestro intelecto actúe como programado.

Debemos aprender a desprogramarnos de la matriz violenta, y empezar un nuevo ciclo. Aprender a decir “no hago eso”, a reconocer que somos responsables por todo lo que acontece a nuestro alrededor. A no esperar recompensas ni arengas por nuestras actitudes, a seguir solamente a nuestra nueva conciencia, que será la única que nunca fallará.

*Escritora. Autora de Amantes Seriales y Mukul,más allá del secreto.


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