POLITICA
recambio en la embajada

Las relaciones con EE.UU. serán más frías tras la salida de Martínez

Embajadora. Llegó a Buenos Aires con Obama como presidente.
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Cuando la embajadora Vilma Socorro Martínez deje la representación de los Estados Unidos en Buenos Aires, la relación bilateral entre ambos países será más distante de lo que ha sido en estos años. Así lo analizan los diplomáticos de carrera en el Palacio San Martín, mientras observan cómo los jóvenes de La Cámpora escalan posiciones en la Cancillería en tiempo récord.

La semana pasada, la jefa de la misión estadounidense en el país se despidió después de entregar un premio que anualmente se otorga a un estudiante de la Asociación Escuelas Lincoln. Habló con algunos de los que asistieron a la graduación y les adelantó que el próximo embajador en la Argentina será “un empresario”.

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Que el nuevo enviado del gobierno de Barack Obama sea alguien ajeno al ámbito diplomático o político “significa que el grado de importancia de nuestro país en el concierto internacional es cada vez menor”, evaluó un hombre de carrera dentro del Palacio San Martín que desde hace años se encuentra “congelado”.

El silencio o el circunspecto susurro se ha vuelto una cuestión de supervivencia laboral para los funcionarios de Cancillería que no llegaron durante la “década ganada”.
“Estamos frente a un aislamiento internacional”, embistió Jorge Castro, un especialista en relaciones internacionales de amplia experiencia académica. La razón, antes que detenernos en las características de su personal diplomático, “es el hecho de que el país ha establecido un control de cambios, control de las importaciones a partir de octubre de 2011, con el objeto de impedir el ingreso a su mercado de las exportaciones provenientes del exterior”.

Frente a este cuadro, Castro advirtió que una de las consecuencias fue que “Estados Unidos sancionó comercialmente a la Argentina excluyéndola del sistema de aranceles preferenciales para las exportaciones de carácter manufacturero. Lo mismo ha hecho la Unión Europea. Además, cuarenta países de los más relevantes del mundo, incluyendo a la totalidad de los países europeos, más Estados Unidos y Japón, y diferentes países del continente, se han presentado ante la Organización Mundial de Comercio pidiendo duras sanciones contra la Argentina”.
El frente norte de la diplomacia K sumará el mes que viene a Nilda Garré como representante criolla ante la Organización de Estados Americanos (OEA). A diferencia de la camporista embajadora argentina en Estados Unidos, Cecilia Nahón, y de la enviada a la ONU, María Cristina Perceval, la ex ministra de Defensa y de Seguridad ya había cumplido un rol diplomático, durante el gobierno de Néstor Kirchner, como embajadora en la Venezuela de Hugo Chávez.

El canciller Héctor Timerman fue otro de los que ingresó al servicio exterior con la llegada del kirchnerismo.
Para Castro, la explicación de estos nombramientos responden a que una de las características “del sistema de poder que gobierna al país desde el 2003, en su doble versión, primero Néstor Kirchner y luego Cristina, es que las decisiones en materia de política exterior se toman subordinadas a las necesidades de la política doméstica”.