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POLITICA / Interna
sábado 14 septiembre, 2019

Escala la pelea en el Gabinete por los planes sociales

Patricia Bullrich, a quien también se sumó Pichetto, cuestiona la política que lleva adelante Carolina Stanley. La ministra de Desarrollo Social sostiene que su manejo evitó un estallido. El papel de Mario Quintana.

por Ezequiel Spillman

CHOQUES. Días atrás se cruzaron en la reunión de Gabinete: Stanley acusó a Bullrich de desestabilizar. Foto: Cedoc
sábado 14 septiembre, 2019

—La verdad, Patricia, que sos una desestabilizadora.

—Dije algo a favor tuyo: ustedes hacen un acuerdo y Grabois lo rompe.

El cruce, en plena reunión de gabinete, entre la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y la de Seguridad, Patricia Bullrich, quedó a la vista de todos los ministros, como nunca, la semana pasada. Todo se generó cuando Bullrich salió públicamente a criticar a Juan Grabois por las marchas en la 9 de Julio bajo el argumento de que, tras las PASO, Desarrollo Social había acordado una tregua con los piqueteros que se rompió.

Para evitar una escalada en la pelea interna, Bullrich intentó enviarle mensajes de concordia con sus pares. “Hace tres años y medio que tengo una mirada crítica de la política social. El poder piquetero sigue vivo y cada vez con más fuerza. Ella fue racional y Grabois no”, le dijo a su entorno más cercano.

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Por su lado, Stanley, en las sombras, intentaba evitar que siga el conflicto. Ella es quien lleva el diálogo, desde que asumió Mauricio Macri en Casa Rosada, con sigilo. En particular, para evitar un escenario de estallido social. Entre los suyos, afirma que si no fuera por el trabajo de contención social, entre la suba de la pobreza, la recesión y todos los indicadores negativos de la economía, habría habido un problema muchísimo mayor. “Si sacábamos los planes esto volaba por el aire”, repite la funcionaria ante su círculo íntimo.

Para peor: en los últimos días tuvo que escuchar las críticas del candidato a vicepresidente, Miguel Pichetto, sobre el trabajo con las organizaciones sociales, delante de un nutrido grupo de funcionarios. “Pero Miguel, vos acompañaste el proyecto de (Juan Manuel) Abal Medina de fines de 2016 para generar un millón de planes sociales”, le respondió, seca, la ministra.

En diciembre del primer año del gobierno de Macri hubo una bisagra: la tensión con los líderes sociales, apoyados por buena parte del PJ y en particular del kirchnerismo, podría haber terminado mal. En ese entonces, la propia Stanley sentó en su oficina del piso 14 a los principales líderes piqueteros y no los dejó salir de su oficina hasta encontrar una salida de consenso que no complique los números del Gobierno. Así se originó la Ley de Emergencia Social por $30.000 millones, una salida de consenso.

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“El poder piquetero sigue cada vez con más fuerza. Ella (Stanley) fue racional y Grabois no”

Quintana. Stanley no estuvo sola. En rigor, quien armó un vínculo muy cercano con Grabois –también con el Movimiento Evita– fue Mario Quintana, quien en sus más de dos años y medio de poder al frente del gabinete social fue quien animó la política social ante el Presidente. También fue el interlocutor con las organizaciones. Acaso por ello pobló Desarrollo Social con funcionarios que le responden: Gabriel Castelli (a cargo del área de Niñez pero en 2016 con graves problemas para ejecutar partidas de alimentos); Matías Kelly, de Economía Social (y a quien le sacaron el programa de Salario Social Complementario por la furia que generó en las organizaciones) y Sebastián Welisiejko, secretario de Integración Socio Urbana. Estos dos últimos se fueron la semana pasada a un retiro espiritual en el norte mientras el acampe en la 9 de Julio continuaba.

Kelly, además, tiene a su cargo los planes Hacemos Futuro con serios problemas para implementarlos: empezó a frenar pagos ya que se exige que los beneficiarios entreguen certificados escolares. El inconveniente es que, a falta de vacantes, se generó un mercado paralelo de venta de certificados para que no les saquen el plan.


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