viernes 16 de abril del 2021
ACTUALIDAD Desde Madrid
30-07-2020 08:03

Diario de la peste: wifi-19

Las acciones de Amazon subieron, durante la pandemia, de 500 a 1.400 mil millones de dólares. Pero una cosa es el mercado y otra la gente.

30-07-2020 08:03

Ayer, con cuarenta grados de calor en Madrid, la ciudad vacía y la curva de contagios en ascenso, en la larga sesión del Congreso, el líder de Vox, Santiago Abascal, con sus cincuenta y dos diputados detrás, anunció una moción de censura al Gobierno de Pedro Sánchez. La moción, en el sistema parlamentario español, es una votación que en caso de ser mayoritaria derrumba al Gobierno. Después del anuncio, hubo risas. Como la moción se materializaría en septiembre, el presidente Sánchez le preguntó a Abascal si se tomaría vacaciones en agosto. La medida, imposible de prosperar, iba dirigida al jefe de la oposición, Pablo Casado, que orienta a su partido ora hacia Vox, ora a posiciones centristas, según las encuestas. Aunque la línea dura, la extrema posición, viene también avalada por su padre político, el expresidente José María Aznar desde el think tank conservador Faes, una fundación alineada con los halcones del neoliberalismo que, aún cayendo en contradicción, tiene vasos comunicantes con la actual Casa Blanca.

Santiago Abascal, también. Ayer fundó su pedido en la necesidad de destituir a un Gobierno "socialcomunista" en medio de una pandemia originada en China, un país también comunista. Abascal tiene quien le escriba: Steve Bannon. Este consultor político, acompañó a Donald Trump en la campaña presidencial y después en la administración. Ahora tiene una consultora, The Movement, con base en Bruselas desde donde asesora a la mayoría de partidos de la ultraderecha europea, incluyendo a Vox, cuya mención a China, ayer en el Congreso, está alineada con el mensaje que trajo al continente el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

Banon fue socio de Cambridge Analytica, la consultora que contribuyó, manipulando datos suministrados por Facebook, al triunfo del Brexit y de Donald Trump. Esto no es ninguna anécdota.

En marzo de 2018 y a raíz de este escándalo, Mark Zuckerberg, fundador y presidente de Facebook, tuvo que comparecer ante el Senado estadounidense para dar explicaciones sobre la vulneración de la privacidad de decenas de millones de usuarios de su red social. El senador demócrata Dick Durbin le preguntó: "¿Usted se sentiría cómodo al compartir con nosotros el nombre del hotel donde se alojó anoche?".

Facebook, Google, Apple y Amazon contestaron preguntas durante cinco horas

Ayer, Zuckerberg, en compañía de Jeff Bezos, de Amazon, Sundar Pichai, de Google, y Tim Cook, de Apple, volvieron al Congreso pero de manera telemática. El Washignton Post no puede ser más claro en el titular de la información: los cuatro grandes en la parrilla.

Demócratas y republicanos se alternaron para acusarlos de hacer daño a la competencia y a los consumidores. "Nuestros fundadores", les dijo el demócrata David Cicilline, "no se inclinarían ante un rey, ¿por qué deberíamos inclinarnos ante los emperadores de la economía en línea?".

Pero una cosa es el mercado y otra la gente. El valor de las acciones de Amazon, durante la pandemia, han subido de 500 a 1.400 mil millones de dólares. "A medida que esto se desarrollaba, la mayoría de las grandes empresas tecnológicas, incluyendo Amazon, enviaron a trabajadores de cuello blanco a casa para 'aplanar la curva' y luchar contra la pandemia". Los trabajadores de planta siguieron trabajando. Ante las protestas por exceso de horas y ausencia de medidas sanitarias mínimas (se impedía, por ejemplo, lavarse las manos para no perder tiempo), Amazon despidió a los activistas. "Sin derecho a baja laboral remunerada ni protección contra el despido injusto, los trabajadores estadounidenses se encuentran entre los más vulnerables del mundo a la presión de cualquier empleador, no sólo de Amazon".

Las dos citas, entre comillas, son tomadas de una columna de opinión que publica hoy el New York Times y la firman Christy Hoffman, secretaria general del sindicato UNI Global Union y nada menos que Tim Bray, exvicepresidente de Amazon, quien renunció a su cargo por el modo en el que se relaciona la compañía con los trabajadores. La covid-19 es invisible y en eso reside su mayor fuerza. El wifi, también.

 

MR/FF