martes 05 de julio de 2022
COLUMNISTAS opinión

El Día del Periodista Independiente

20-05-2022 23:55

El 7 de junio como Día del Periodista fue establecido por el Primer Congreso Nacional de Periodistas, realizado en la provincia de Córdoba en 1939, en homenaje a la fecha en que Mariano Moreno fundó la Gazeta de Buenos Ayres, primer periódico de la entonces incipiente Argentina, como parte de los acontecimientos de la Revolución de Mayo de 1810. Cada país conmemora su Día del Periodista en una fecha diferente, por ejemplo el 8 de setiembre se conmemora internacionalmente para recordar al escritor, miembro del Partido Comunista de Checoslovaquia y periodista Julius Fucik, quien en 1943 fue ejecutado por los nazis.

Julius Fucik, como Mariano Moreno, no era periodista independiente sino protagonista de una revolución. Fucik fue redactor de las publicaciones comunistas Rude Pravo y Tvorba; afiliado al Partido Comunista, había viajado a la ex Unión Soviética y cuando Hitler invadió Checoslovaquia pasó a la clandestinidad escribiendo con seudónimo hasta que en 1942 fue detenido. Su obra póstuma, Reportaje al pie de la horca, publicada recién en 1945 tras la derrota de los nazis, que se tradujo a noventa idiomas por su enorme impacto mundial, fue sacada hoja por hoja de la celda 267 de la cárcel de Pankrác, en Praga, donde estuvo detenido entre 1942 y 1943 antes de ser deportado a Berlín, torturado y luego ejecutado.

El final de Mariano Moreno en un barco camino a una misión diplomática que significaba una forma de exilio el 4 de marzo de 1811, a menos de un año del comienzo de su Gazeta de Buenos Ayres como de la propia Revolución de Mayo, está cargado de sospechas de envenenamiento de quien ya resultaba molesto para la Primera Junta de gobierno que él mismo había integrado.

Pero el periodismo, en la medida en que las sociedades multiplicaron su poblaciones por diez y se fueron complejizando, como todas las disciplinas de las ciencias sociales, se fue especializando y separando de la comunicación política partidaria, que es otra rama de la construcción del sentido.

Ya a comienzos del siglo XX, el periodismo había comenzado a desarrollar el imperativo de la independencia como condición excluyente de la buena práctica profesional y herramienta esencial del Estado de derecho, al igual que la división de poderes, requisito que es secundario en cualquier revolución. 

La evolución hacia la democracia no delegativa requirió la existencia de periodismo independiente, autosustentable económicamente y autónomo de las partes en pugna, y en el marco de una “conflictividad productiva” como la concebía el filósofo Paul Ricoeur (Le conflit des interprétations. Essais d’herméneutique). 

Ese periodista separado del poder es una construcción moderna imposible de concebir con la subjetividad de época de 1810 cuando, por ejemplo, todavía se aceptaba la esclavitud. De la misma forma que no se puede juzgar aquella ética de comienzos del siglo XIX con los ojos actuales de nuestra subjetividad moderna.

Confundir esos paradigmas fuera del contexto de su época generó erróneas interpretaciones, similares a la confusión del periodismo militante con el periodismo independiente y, en sentido más amplio, a la confusión de la acción política con el periodismo.

“Si los pueblos no se ilustran, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y mudarán de tiranos sin destruir la tiranía.”

Y para contribuir a la mejor comprensión del periodismo por parte de la sociedad, varios miembros de la Academia Nacional de Periodismo promovieron establecer el 13 de diciembre como Día del Periodista Independiente, en homenaje la fecha en que el periodista José Ignacio López obligó al presidente de la dictadura de entonces, Jorge Rafael Videla, en el apogeo de su poder, en 1979, a responder preguntas sobre los desaparecidos. Y no solo preguntó sino que repreguntó cuando el dictador no mencionaba a los desaparecidos.

Y el jueves pasado, coincidiendo con la ceremonia de entrega de diplomas a 15 nuevos miembros de la Academia Nacional de Periodismo, en el Salón Borges de la Biblioteca Nacional, sede también de la Academia, se les entregó a José Ignacio López y a Magdalena Ruiz Guiñazú un reconocimiento por sus luchas en defensa de la libertad de expresión en el momento más difícil para el ejercicio del periodismo independiente.

Moreno había escrito en la primera edición de su periódico: “Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía”.

La política es la más hermosa herramienta de transformación social con que cuenta la humanidad, pero el periodismo precisa separarse de la política partidaria para poder contribuir al desarrollo de la Política con mayúsculas en el estadio de evolución de las sociedades modernas. Cada era trae consigo una mayor especialización en sus saberes y prácticas como resultado de la evolución tanto cuantitativa como cualitativa de la humanidad. José Ignacio López marcó un hito en el periodismo argentino cuando atravesaba la acumulación de medio siglo de interrupciones democráticas y censura.