martes 06 de diciembre de 2022
COLUMNISTAS opinión

¿Y si la Argentina despegara?

18-12-2021 23:55

Uno de los varios problemas que contribuyeron a la decadencia argentina y su falta de desarrollo económico fue el deterioro en la formación intelectual de la clase dirigente. Lo que la llevó muchas veces a tomar decisiones en contra de sus propios intereses por falta de comprensión de la realidad. Desinvirtiendo cuando había que invertir, entusiasmándose con espejismos económicos que terminaron destruyendo más de lo que inflaron. Siendo especialmente influenciables por el pensamiento mayoritario que se expresa en los medios cuando la elite, para ser tal, tendría que ser contracíclica y diferenciarse de la narrativa masiva. Tener visión viendo más allá que el resto.

Argentina, al revés de Brasil, cuenta con un sector profesional medio y medio alto muy bien formado y con capacidades superiores a lo que demanda hoy nuestra economía, motivo por el cual exportamos tantos ejecutivos. Pero Brasil tiene una elite dirigencial, el famoso 1%, más formado intelectualmente y tanto con gobiernos militares durante la dictadura como con gobiernos democráticos como el de Lula supieron siempre tener la influencia necesaria para cuidar que la economía del país no se alejara en exceso de la dirección adecuada para su momento. 

Por mi propia experiencia de haber vivido y trabajado en Brasil, podría decir que el nacionalismo brasileño, lógico en un país continental y con centenas de millones de habitantes, los protegió siempre de aplicar excesivamente recetas internacionales de moda. También por el tamaño de Brasil, los gobiernos de turno siempre tuvieron menos poder que los argentinos, aun con un Estado mayor pero verdaderamente compartimentado en un país obligadamente federal por la extensión de su territorio.

Las elites y los poderes fácticos son lo que le dan continuidad al país porque los gobiernos, como en la Argentina, han sido dictaduras, de derecha y de izquierda, pero pasan. Dado que en Brasil están más acostumbrados a incidir en el destino del país, asumieron también la responsabilidad de formarse. La clase empresarial brasileña siempre fue desarrollista y siempre percibió el Estado como un aliado del mercado. 

Que el dueño de Techint, Paolo Rocca, por su origen italiano y la diversificación de su empresa tenga una formación internacional lo asemeja a esos barones de la Federación Industrial de San Pablo y le da una perspectiva diferente. Paolo Rocca, quien no es precisamente kirchnerista, siendo orador en el evento ProPymes dijo: “Las distorsiones de la macro hacen difícil hacer muchas cosas, pero también hay que leer la oportunidad de largo plazo que existe en la Argentina, la dinámica de fondo permite pensar proyectos sólidos con un futuro en el país: No es el momento de dejar la Argentina”. Y agregó: “Este año hubo un incremento de la actividad del 36% y un crecimiento del 56% de las exportaciones, en comparación con 2020, y aún más que en 2019”. “Hay un clima de optimismo y de positividad para 2022”. “La transformación energética abre caminos para poder competir con productos que tienen condiciones ambientales únicas”.

El oro blanco del litio es uno de los ejemplos: con solo dos proyectos en marcha: Cauchari Olaroz (Jujuy) y Mina Fénix (Catamarca), Argentina es el cuarto productor más grande del mundo. Pero hay otros diez esperando arrancar, con inversiones proyectadas en 4.500 millones de dólares.

El viernes, por ejemplo, el gigante siderúrgico surcoreano Posco anunció que invertirá 830 millones de dólares para instalar una planta de hidrógeno de litio cerca del Salar del Hombre Muerto (se encuentra en el límite entre las provincias de Salta y Catamarca), produciendo energía suficiente para satisfacer la demanda de 600 mil vehículos eléctricos.

Hasta noviembre pasado y desde comienzos de 2020 la industria minera lleva ya anunciadas inversiones cercanas a los 9 mil millones de dólares. Y no solo en litio, el cobre es otro boom minero en el país y solo en el proyecto Josemaría, en la provincia de San Juan, se invertirán 4.200 millones de dólares.

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Tiene sentido: por la divisoria de las altas cumbres, Chile dispone solo de un tercio de la Cordillera de los Andes mientras que Argentina, dos tercios aún muy inexplorados. Franco Mignacco, presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, aseguró que el sector puede sumar 7 mil millones de dólares anuales a las exportaciones existente más otros 20 mil millones en inversiones en la construcción o ampliación de yacimientos minerales de distintos tipo en el país. Argentina cuenta con “dos minerales estratégicos para la transición energética y la electromovilidad: el cobre y el litio”. 

En noviembre, el tercer hombre más rico de Australia, Andrew Forrest, propietario de Fortescue Metals Group, aprovechó la gira de Alberto Fernández por Europa para reunirse con él y anunciar una inversión de 8.400 millones de dólares para producir hidrógeno verde en Argentina y exportarlo. La inversión, que generará 15 mil puestos de trabajo directos y al menos otros 40 mil indirectos, tendrá como epicentro la provincia de Río Negro.

Un poco más al sur, en Chubut, después de meses de debate, no exentos de maniobras distractivas y serios disturbios posteriores a su aprobación, esta semana la Legislatura de Chubut eliminó la restricción para la minería en la meseta central de la provincia, donde bajo una zona menos poblada se encuentra la segunda mayor reserva de plata del mundo. Lo que significa la aprobación del proyecto de la compañía Pan American Silver con una inversión inicial de 1.500 millones de dólares.

La minería y la energía (Vaca Muerta y el gasoducto a Brasil) podrían sumar a las exportaciones el equivalente a los alimentos, que también vienen aumentando sus precios internacionales en dólares de manera sostenida en todo el mundo, al punto que la vocera de Joe Biden, Jen Psaki, acusó a cuatro frigoríficos norteamericanos que concentran el 80% del abastecimiento de carne en Estados Unidos de aumentar el 17% el precio en dólares en lo que va del año. El muy competitivo complejo cerealero argentino también ve un futuro promisorio por la combinación de aumentos tanto en el precio como en la demanda de cantidades.

Ralph Nelson Elliott fue un economista inglés de comienzos del siglo pasado, famoso por su Teoría de Ondas homónima, divididas en gran superciclo, superciclo, ciclo y períodos menores. Veamos qué dice sobre el comienzo de una onda ascendente duradera: “Raramente manifiesta su intención, son pocos los que la identifican. Cuando la primera onda de un nuevo mercado alcista empieza, las noticias fundamentales son tremendamente negativas. La tendencia previa está considerada como muy fuerte y los analistas fundamentales siguen revisando sus estimaciones a la baja, la economía se ve muy débil. Los sondeos son decididamente pesimistas. La volatilidad implícita en el mercado de opciones es alta. El volumen puede aumentar un poco con la subida de precios, pero no lo bastante para alertar a los analistas técnicos”. 

Quienes piensan que Argentina podría estar comenzando una ola ascendente camino a un superciclo argumentan que el agotamiento del modelo de clientelismo populista ya no es redituable electoralmente, lo que obligará a los gobiernos a tomar un   rumbo más sano en la macroeconomía, creando así la  plataforma de despegue de la economía, con mucho para mejorar porque el ingreso per cápita en 2021 al dólar paralelo es bajísimo: 6 mil dólares, menor a países como Colombia y Perú, que tienen históricamente ingresos más bajos.

Probablemente, Paolo Rocca tenga razón y no sea este, como muchos creen, “momento de dejar Argentina”.