24 sep 2020
OPINIóN |Historia política
miércoles 16 septiembre, 2020

16 de septiembre: Día Nacional de la Derecha Argentina

El autor analiza tres hechos de la historia argentina del siglo XX ocurridos el mismo día: la autodenominada Revolución Libertadora en 1955, el asesinato del dirigente obrero Hipólito López en 1974 y el secuestro y desaparición por parte de la policía de jóvenes estudiantes en la Noche de los Lápices en 1976.

Revolución Libertadora en 1955 Foto: Cedoc Perfil

A partir de tres hechos de la historia argentina del siglo XX ocurridos el mismo día 16, a saber, la autodenominada Revolución Libertadora en 1955, el asesinato del dirigente obrero Atilio Hipólito López por la derecha peronista en 1974 y el secuestro y desaparición por parte de la policía de la provincia de Buenos Aires de jóvenes estudiantes secundarios en la Noche de los Lápices en 1976, consideramos que el 16 de septiembre debe declararse el día nacional de la derecha argentina, en el cual estos sectores se expresen y manifiesten ruidosamente.

En estos tiempos tan complejos de una pandemia que no da tregua, se vienen sucediendo, cada vez con mayor frecuencia, una serie de manifestaciones de distintas modalidades y tenor (cacerolazos, ruidazos, movilizaciones callejeras) por temas de índole diversa (la supuesta liberación “masiva” de presos, la “infectadura”, la expropiación de la empresa Vicentin, la coparticipación nacional, la “reforma” de la justicia y un largo etcétera). Todas manifestaciones, cabe señalar, de neto corte opositor al actual gobierno nacional.

Sin desconocer la libertad de expresarse garantizada por el artículo 14 de nuestra Constitución Nacional (aunque debería atenderse a la crítica situación epidemiológica producida por la pandemia) cabe recordar que son las elecciones el canal más democrático de expresión de la ciudadanía. Las últimas, realizadas hace apenas 11 meses, dieron un fuerte aval a la actual administración de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, con un 48%, alrededor de 13 millones de votos. No es menester señalar que la consolidación del sistema democrático costó mucha sangre y dolor a la Argentina, que se vio asolada por seis golpes militares a lo largo de su historia (1930, 1943, 1955, 1962, 1966, 1976).

El día que Perón fue a visitar a los presos

De nuestra historia precisamente queremos dar cuenta en esta columna y del día de hoy, 16 de septiembre. Recorriendo el pasado reciente, tres hechos se produjeron en esta fecha. Hechos que de algún modo aglutinan y galvanizan a los sectores de la derecha (la liberal y también la peronista), en que se atacó a diferentes sectores sociales (obreros y estudiantes), de ideologías diversas (peronistas de izquierda, comunistas, socialistas). Veamos brevemente los tres hechos.

Acto 1: 16 de septiembre de 1955: se inicia la autodenominada Revolución Libertadora

Juan Domingo Perón llevaba casi una década como presidente. Se produjo una importante transformación económica y social; el Estado adquirió un rol preponderante, nunca antes visto, a través del monopolio del comercio exterior, de la nacionalización y/o creación de empresas públicas, se logró un reparto equitativo de la riqueza producida por toda la sociedad: el famoso “cincuenta/cincuenta” para empresarios y para trabajadores. También se construyó un poderoso movimiento sindical aunque subordinado al Estado. La clase trabajadora disfrutó derechos que anteriormente le fueron negados: aumentos salariales, aguinaldo, estabilidad laboral, vacaciones en la costa o en la sierra, acceso a la vivienda propia, etc. Asimismo, se impulsó una reforma carcelaria inédita para “humanizar” el castigo y a los sectores sociales más vulnerados les llegó la asistencia de la Fundación Eva Perón, entre otros tantos aspectos.

Pero no era todo color de rosas: el disciplinamiento de la oposición política, la persecución a los estudiantes, la censura de prensa, el creciente encono de la Iglesia Católica (anteriormente aliada a Perón, por su profundo anticomunismo) fueron generando un clima político muy enrarecido.

En junio de 1955 se produjo la masacre sobre la población civil más cruenta de nuestra historia: aviones de la Marina bombardearon la Plaza de Mayo y masacraron a más de 300 personas (mujeres, hombres, niños), y dejaron miles de heridos.

 

asesinato del dirigente obrero Atilio Hipólito López (1974) 20200915

 

El dirigente obrero Atilio Hipólito López fue asesinado por la derecha peronista en 1974.

 

Exactamente tres meses después del bombardeo, el 16 de septiembre de 1955, se inició la Revolución Libertadora, comandada por Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu. Luego de varias días de indefiniciones e informaciones difusas, Perón, al no contar con el respaldo del Ejército (y fiel a sus convicciones ideológicas y para evitar una guerra civil, decidió no armar milicias obreras), se asiló en la cañonera Paraguay, iniciando un largo exilio de casi dieciocho años fuera de la Argentina y del poder.

Comenzaba la “Libertadora” con el slogan de Ni vencedores ni vencidos, que a poco andar se demostraría totalmente falso. La proscripción del peronismo, el encarcelamiento de miles de dirigentes políticos (y la reapertura del macabro presidio de Ushuaia conocido como la Siberia criolla), el secuestro y mutilación del cadáver de Eva Perón, los fusilamientos de civiles y militares en junio de 1956, la pérdida de las conquistas laborales obtenidas por el movimiento obrero y un largo etcétera, son la cara más visible de la dictadura militar. Claro que hubo festejos en los sectores sociales altos y medios/altos tras el fin de la “dictadura” (que había sido convalidada apenas tres años antes con el 62% de los votos en elecciones limpias) y la huida del “tirano prófugo”. Basta traer aquí el recuerdo del escritor Ernesto Sábato, insospechado de simpatía por el peronismo, cuando afirmó que “…aquella noche de setiembre de 1955, mientras los doctores, hacendados y escritores festejábamos ruidosamente en la sala la caída del tirano, en un rincón de la antecocina vi cómo las dos indias que allí trabajaban tenían los ojos empapados de lágrimas”. ¿Quiénes eran esos sectores de los que hablaba Sábato que ‘festejaban ruidosamente’? ¿Serían los ´agraviados de la igualdad’, a los que se refiere el ex vicepresidente boliviano Álvaro García Linera (también derrocado en otro golpe militar)? En otras palabras, gente a la cual le molesta que otra gente, de manera honrada y con el fruto del esfuerzo, mejore su calidad de vida y acceda a bienes materiales (vacaciones, viajes, esparcimiento) que anteriormente le eran vedados.

En definitiva, como lo expresó un contraalmirante golpista de manera -dramáticamente- brillante: “sepan ustedes que la Revolución Libertadora se hizo para que en este bendito país el hijo del barrendero muera barrendero”.

Comunismo y Peronismo: una mirada a partir de la numerología

Acto 2: 16 de septiembre de 1974. El asesinato de Hipólito Atilio López a manos de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA).

El “negro” López, nacido en la provincia de Córdoba en 1930, fue un honesto dirigente sindical de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), uno de los actores centrales del gran estallido popular conocido como el “Córdobazo” del 29 de mayo de 1969, junto a otros sindicalistas como Agustín Tosco y Elpidio Torres. También tuvo un rol clave en el “Viborazo” de 1971, que terminó con la renuncia del presidente Levingston.

Entre mayo de 1973 y febrero de 1974, López fue vicegobernador de Córdoba, acompañando al odontólogo Ricardo Obregón Cano. La exitosa gestión de ambos se vio abruptamente interrumpida tras el levantamiento del jefe de policía Antonio Domingo Navarro, que arguyendo un supuesto “complot marxista”, los echó a punta de pistola de la Casa de Gobierno. Este hecho, conocido como el “Navarrazo”, contó con el total respaldo del presidente Juan Domingo Perón, embarcado en una guerra sin cuartel contra los “infiltrados marxistas” en el movimiento justicialista.  

En septiembre, López se encontraba en Buenos Aires y aprovechó para asistir a un partido de fútbol del club de sus amores: Talleres de Córdoba. El combinado de la provincia mediterránea se enfrentaba contra River Plate, en la cancha de Racing Club de Avellaneda. Al salir, Atilio López fue secuestrado por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), una banda paraestatal, integrada por policías, ex policías y matones, financiada con fondos públicos y dirigida por el macabro José López Rega, Ministro de Bienestar Social de la Nación. Es decir, gente pagada y armada con dinero del Estado argentino, dedicada a asesinar opositores políticos e intelectuales. López fue subido a punta de pistola a un auto donde ya estaba su asesor, Juan José “el Gordo” Varas, previamente secuestrado en un hotel porteño. El día 16, López y Varas fueron acribillados a balazos en un descampado de Capilla del Señor. Según se detalla en la causa judicial, junto a sus cuerpos “fueron encontradas 131 vainas servidas de balas calibre 9 mm., 84 disparadas por ametralladores y 47 por pistolas, una vaina calibre 11.25 y seis vainas calibre 12 mm disparadas por dos escopetas". Así asesinaba la derecha peronista, con total impunidad, a plena luz del día, destrozando y dinamitando los cuerpos (si eran mujeres, abusándolas previamente). La Triple A, entre fines de 1973 y mediados de 1975, carga en su haber con más de dos mil muertos. 

El Cordobazo, una jornada inédita de obreros y estudiantes

Acto 3: 16 de septiembre de 1976: La noche de los lápices

El autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” lleva medio año en el gobierno, desde el 24 de marzo de 1976. Los más de quinientos campos de concentración (Centros Clandestinos de Detención), se encuentran repletos de detenidos y detenidas (obreros, estudiantes, intelectuales, etc.). Las organizaciones guerrilleras hace ya tiempo que languidecen: el líder del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Mario Roberto Santucho, fue asesinado en julio de 1976. Montoneros ha perdido todo apoyo popular y está sumido en una guerra militar contra el Estado que perderá irremediablemente. El golpe militar, vale aclararlo, no se hizo para combatir a la “subversión” armada, que ya no representaba una amenaza real de poder. Se hizo para implementar un nuevo modelo económico, neoliberal, impulsado por José Alfredo Martínez de Hoz. Ese modelo, que venía a desindustrializar a la Argentina y enriquecer al “campo” y a los bancos, solo podía implementarse a sangre y fuego. Y terror.

Así, en la noche del 16 de septiembre, una decena de jóvenes militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), ligada al peronismo y de la Juventud Guevarista fueron secuestrados en la ciudad de La Plata, por una patota de la Policía Bonaerense. La mayoría de esos estudiantes, unos meses antes, habían participado activamente del reclamo por el boleto estudiantil, pegaban afiches, tenían militancia política. Un crimen para la época. 

Los jóvenes fueron trasladados a diferentes campos de concentración y salvajemente torturados. Seis de ellos se encuentran al día de hoy “desaparecidos”. Dicho sin eufemismos, fueron asesinados, arrojados sus cuerpos al Río de la Plata o tal vez en alguna fosa común. A casi medio siglo del hecho, el pacto de silencio de los perpetradores impide saber a ciencia cierta el destino de aquellos/as estudiantes.

 

la Noche de los Lápices (1976) 20200915

 

16 de septiembre: un golpe que pone fin a la experiencia política que mayores niveles de igualdad económico- social tuvo el país en su historia; asesinato de un dirigente sindical honesto, combativo, de vida austera, a manos de una banda de matones autodenominados peronistas; secuestro, desaparición y muerte de seis estudiantes secundarios, que tenían inquietudes y que peleaban por el boleto estudiantil.

La derecha no tiene dudas: seas obrero o estudiante; seas peronista o comunista; la derecha no tiene pruritos: puede ser “liberal” y “gorila”, pero también puede ser “peronista”. La derecha está ahí, siempre en contra de la ampliación de derechos: a las mujeres, a las minorías sexuales, negándose al cupo laboral trans, a la interrupción voluntaria del embarazo, al lenguaje inclusivo. Siempre en contra de los que cortan calles, excepto cuando lo hacen ellos. En contra de las elecciones, cuando los resultados no los favorecen (llamando despectivamente “genios del voto” a aquellas/os que eligen, que elegimos, otras opciones). La derecha siempre está en contra de mejorar la salud y la educación pública, aumentado sus presupuestos, siempre en contra del Estado (salvo cuando viene a rescatarla con créditos y dinero contante y sonante).

En suma, propongo que a partir del próximo 16 de septiembre, en el 2021, la derecha argentina celebre su día, que salgan a la calle, con banderas, con carteles, que canten el himno, que hagan mucho ruido con sus cacerolas. Ese será su día de festejo. Hasta figurará en el calendario: “16 de septiembre. Día nacional de la derecha argentina”.  


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