lunes 27 de septiembre de 2021
COLUMNISTAS Errar es humano
04-09-2021 00:26
04-09-2021 00:26

¿Olivosgate?

04-09-2021 00:26

Si el decreto 1206 del año 2016 para blanqueamiento de capitales de familiares y amigos del ex presidente Macri hubiera disparado el mismo debate mediático que disparó y dispara el cumpleaños de la primera dama, otra seria nuestra historia y mejor, como dijo Borges cuando criticaba el MartÍn Fierro de Hernández y su canonización como libro, en detrimento del Facundo de su admirado Sarmiento.

No hay que esquivar los debates incómodos, tal vez éstos sean los más importantes que tenemos para dar. Hoy no damos debates de fondo. Sería bueno recuperar el nivel al que nos condujeron figuras como Lugones, Borges, Sarmiento, o Alberdi (las cartas quillotanas). Ese es el nivel de la interlocución que estamos buscando para debatir debates de fondo que nuestro país necesita. Como no lo tenemos, como esos interlocutores ya no están (para decirlo llanamente, porque la derecha ha decaído mucho en su argumentación y recurre al marketing político y a los gritos desaforados) sobreactuamos la crítica por mera especulación electoralista. El debate se desdibuja. Casi no hay. Algunos proponen incendiar el banco central. Así no hay debate serio.

Los Panama Papers fueron un escándalo de enorme magnitud. Presidentes de otros países serios, como Islandia, debieron renunciar cuando aparecieron sus nombres asociados a cuentas en «paraísos» fiscales, guaridas cuyo sentido es la evasión fiscal. Eso sucede en países serios. En la Argentina, los mismos que fugan divisas a paraísos fiscales son apañados mediáticamente y se permiten seguir dando clases de moral y republicanismo al resto de los argentinos. Se llenan la boca hablando de las instituciones y de la independencia de la Justicia, pero no tuvieron ningún reparo en extorsionar a la ex Procuradora general de la Nación, Gils Carbó, amenazando a sus hijas en los medios, para forzar su renuncia «consentida». Y luego hablan de la «independencia» de la justicia. Eso no es un “escándalo”. Tenemos un funcionario paralizando una institución que el país necesita funcionando. El gobierno que llegó con enorme respaldo político, no pudo lograr el nombramiento de Daniel Rafecas, a quien le sobran méritos para el cargo. De eso no se habla. Es mejor convertir el debate político en un apéndice de la farándula. Vaciar nuestras discusiones, vaciando nuestra cultura.  No estamos dando las discusiones de fondo. Por eso una foto desata un escándalo. Y no que la mitad de los argentinos y casi el 60 de los chicos son pobres en un país al que le sobran recursos. Esa “foto” no la vemos. Nadie la saca. No se muestra. No es “tapa”. No se discute. No se plantea eso como “escándalo”. Como problema. Pero es un problema de “fondo”. Nada es más urgente. Debiera ser “noticia” todos los días. Pero no lo es. Mejor farandulizar la política y preguntarnos si el peluquero de la primera dama estaba o no en la foto.

Errar es humano. Un presidente se puede equivocar. No tiene nada de malo. Pero eso no invalida la legalidad de una norma que ayudó y aun ayuda a salvar vidas. Es difícil reconocer la diferencia, porque el argumento ad hominem es una de las falacias más recurrentes de la vida política. Un debate serio debiera comenzar por evitar estas bajezas y esta degradación constante.

Ante la ley somos todos iguales y todos debemos dar cuentas de nuestros actos. No hay diferencias.

No debería ser gratis, sin embargo, mentir descaradamente, recurrir a la falsa denuncia como metodología de acción política (la “morsa”), ni permitir que un familiar blanquee millones de dólares no declarados, o que un ministro declare su mansión como un baldío. La justicia tampoco se debería prestar a eso. Deberíamos poder ponderar mejor, como sociedad, los debates que estamos dando y cuáles no. Estamos eligiendo la banalidad como forma de hacer política.  Cientos de chicos revuelven la basura o viven en casas precarias. Tienen frío. Hagamos de eso un gran “escándalo”.

*Director nacional de la Escuela del Cuerpo de Abogados del Estado, Procuración del Tesoro de la Nación.

Producción: Silvina Márquez.

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