lunes 10 de mayo de 2021
CORONAVIRUS Educación postpandemia
13-08-2020 15:49

Hacia una pedagogía de la creación y el arrojo

En estos tiempos se revalorizaron los procesos de digitalización como herramienta aprendizaje. Cuál es el rol del alumno, del docente y de la familia.

13-08-2020 15:49

Una pregunta desvela a la educación y es como será el regreso a las aulas, en esta nueva normalidad marcada por el ritmo de la pandemia. Sin embargo, considero que lo que ésta cuarentena develó, fueron preguntas provenientes de la vieja normalidad; ¿cómo aseguramos el futuro de los estudiantes, con un 50% de abandono en nivel secundario?, y si la información está a un click, ¿es más importante qué aprendemos o cómo aprendemos?

Al igual que lo que ocurre en toda crisis, nuevas oportunidades aparecen, y estos meses de confinamiento han trazado una radiografía necesaria para diagnosticar el estado de la educación, pero a su vez se aceleraron los procesos de innovación educativa, tan urgentes como postergados. Cambios que ya venían operándose en otros ámbitos como la banca o la medicina, involucran una transversalidad digital que la educación no puede ni debe hacer caso omiso.

La revalorización de la escuela y el rol docente, suponen en ese sentido un impulso no sólo desde las transformaciones radicales implicadas, en consonancia con la integración de la familia y la adaptación requerida por parte de los propios estudiantes, sino que esto supuso nuevos planteos sobre la forma en que aprendemos, y las habilidades necesarias para poder desarrollarse en este mundo postpandemia.

El proceso de adquisición del conocimiento se vuelve entonces más importante que lo adquirido, y es en ese camino donde el estudiante adquirirá las habilidades cognitivas necesarias para su desarrollo

Hemos sido testigos de una resignificación de la tecnología no sólo como instrumento de entretenimiento, sino como una herramienta para aprender de forma distinta, para aumentar la inteligencia biológica a partir de la inteligencia artificial. Esto conlleva a su vez a la necesidad de desarrollar habilidades digitales, promover la autonomía y el aprender a aprender, para poder adaptarse a un contexto donde el cambio es la única constante.

Aprendemos todo el tiempo, y en ese sentido ha cobrado especial relevancia el concepto de aulas sin paredes. Es preciso promover la vitalización áulica a partir de espacios donde el conocimiento se construya, lo que conlleva que el hogar no sea aquel lugar donde únicamente se resuelve la tarea, sino que sea donde los chicos puedan tener una primera aproximación del tema  fuera del espacio sincrónico, para empoderarse a partir de ese nuevo conocimiento. Eso llevará a que durante el tiempo compartido, el docente se resignifique como guía y facilitador, mientras que el estudiante se vuelva protagonista de su propio aprendizaje en colaboración con otros.

Coronavirus y educación, una estrategia distinta para el día después

El proceso de adquisición del conocimiento se vuelve entonces más importante que lo adquirido, y es en ese camino donde el estudiante adquirirá las habilidades cognitivas necesarias para su desarrollo; autonomía, creación y pensamiento crítico constructivo digital. Para eso tenemos que ir hacia una pedagogía de la creación y el arrojo, para que los estudiantes comprendan para qué aprenden, y que con esos nuevos conocimientos, se conviertan en agentes transformadores de su propia vida, y de este nuevo mundo que los espera en el regreso a las aulas.

*Emprendedor educativo y profesor.

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