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OPINIóN / Elecciones 2019
lunes 28 octubre, 2019

Acto electoral y democracia

El triunfo de una fuerza política que está en sintonía con las construcciones psicosociales en materia de salvación política

por Omar Argüello

FÓRMULA. Si ganan, Fernández y CFK volverán a mostrarse juntos ante miles de militantes. Foto: CEDOC.
lunes 28 octubre, 2019

La democracia es un proceso dinámico y continuo que se concreta a través de actos diversos, donde cada uno de ellos da sentido a los demás. El acto electoral es el momento en que el pueblo elige a sus representantes; pero dicho acto necesita de otros previos, como el de hacer públicas sus propuestas por parte de los diferentes candidatos. Y la importancia de la elección cobra sentido cuando esos representantes realizan los actos de gobierno al servicio de las necesidades e intereses del conjunto de los ciudadanos. De la eficiencia y transparencia con que se realicen esos actos depende la calidad de la democracia.

A la luz de estas ideas algunos comentarios sobre la campaña que precedió el acto de este domingo 27 de octubre; los resultados y el escenario político que se abre a partir de los mismos

En cuanto a la campaña; hace ya tiempo que ese ejercicio preelectoral está lejos de cumplir con los objetivos para los que fueron establecidos. Más aún, se ha dicho que  “si un candidato dice lo que cree que hay que hacer para que el país logre una resolución genuina de sus problemas, no sería elegido”. Esta campaña ha consistido básicamente en criticar al candidato alternativo, acompañando sus mensajes con promesas que: en el caso de Juntos por el Cambio no se entiende por qué ahora si se podrá hacer lo que no se pudo en estos cuatro años de gobierno; y en el caso del Frente de Todos, prometer cambios sustanciales en las condiciones económicas y sociales cuidándose de aclarar que no se modificarán las trabas estructurales que hace tiempo nos vienen condenando al estancamiento.

Los desafíos económicos que deberá afrontar Alberto Fernández desde el 10 de diciembre

Lo que sí es una originalidad de la campaña  que finalizó el viernes pasado a las 8, es la forma en que se definieron los candidatos de las fuerzas con mayores chances, pese a existir una ley que expresamente dispone que los mismos deben surgir de un voto en elecciones públicas conocidas como Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. En el caso de la fórmula Macri-Pichetto fue decidida por un pequeño grupo de funcionarios y asesores; y en el caso de la fórmula Fernández-Fernández lo fue por decisión personal de alguien sin ninguna autoridad partidaria, que se coloca en el segundo lugar de la lista para evitar rechazos mayoritarios. A esto se agrega que las propuestas que son presentadas al electorado por parte del candidato a presidente guardan poca relación con las de la candidata a vice.

Y así llegamos al acto electoral cuyos resultados no nos dicen sin embargo quién es el ganador, esto es, quién ejercerá el Poder efectivo; ni cuáles serán las políticas que se implementarán. Se puede argumentar que esto en algún grado ocurre con frecuencia, ya que muchas veces el elegido puede estar condicionado por factores e intereses que no se conocen; y más aún, que siempre hay una considerable distancia entre lo que se dice en la campaña y lo que se hace. Es cierto, pero en este caso las dudas tienen mayor sustento, dado que en la campaña hubo dos discursos muy diferentes en los más diversos temas de políticas (uno explícito y el otro amordazado pero escrito en Sinceramente).

Pese a esas incertidumbres, estas elecciones ofrecen oportunidades que hace mucho no visualizamos los argentinos. Triunfa una fuerza política que si bien está en sintonía con las construcciones psicosociales de las mayorías en materia de salvación política (ver mi columna https://www.perfil.com/noticias/columnistas/peronistas-somos-todos.phtml), muestra debilidades que la llevan a necesitar de una oposición constructiva que lo ayude a concretar lo que prometió: “poner la Argentina de pie”. El éxito de haber logrado unir al conjunto del peronismo es el mismo que produce sus debilidades: las fuertes diferencias entre el kirchnerismo-camporista; el PJ tradicional de los gobernadores y el sindicalismo; y el de Sergio Massa, complicarán cualquier intento de programa serio de reconstrucción de la Argentina. Diferencias que quedaron en evidencia en los festejos del Frente de Todos, con un discurso disruptivo de Kicillof y un difícil equilibrio de Alberto, pero que se inclinó a favor del diálogo al aceptar ese gesto poco frecuente en la política argentina, como fue la invitación de Macri al futuro presidente para un desayuno de trabajo. 

Alberto anticipó que se reunirá con Macri y le dedicó la elección a Néstor Kirchner

El éxito de haber logrado unir al conjunto del peronismo es el mismo que produce sus debilidades: las fuertes diferencias entre el kirchnerismo-camporista; el PJ tradicional de los gobernadores y el sindicalismo; y el de Sergio Massa, complicarán cualquier intento de programa serio de reconstrucción de la Argentina

Esas oportunidades de consensos en la práctica política argentina se pueden, y deben, consolidar con los cambios que seguramente se producirán en lo que hasta ahora fue Cambiemos: deben quedar en el camino los cruzados que cultivaron el “purismo ideológico” que impidió ampliar la base política del gobierno; y todos los que estigmatizaron el diálogo entre fuerzas políticas al tildarlo de “roscas”. 


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