viernes 20 de mayo de 2022
OPINIóN Riqueza natural
16-01-2022 02:31

Tokenización y Oro Verde

16-01-2022 02:31

El futuro de la Argentina tiene mucho que ver con la construcción de puentes entre la innovación tecnológica, la preservación de nuestra riqueza natural y la movilización virtuosa de recursos financieros que promuevan trabajo con inclusión social. Necesitamos una audacia creativa que supere los callejones sin salida de enfrentamiento anclados en rivalidades tóxicas.

En su libro El valor de las cosas, Mariana Mazzucato –asesora externa del Consejo Económico y Social- explica que una fábrica que contamina en demasía su ecosistema no puede considerarse valiosa en absoluto. El verdadero valor no reside tampoco en la mera extracción de rentas o en la especulación financiera, sino en procesos productivos que contribuyan a fortalecer sociedades saludables.

La riqueza natural es un activo que puede no tener precio, pero sí valor. Las actividades dirigidas a la protección ambiental crean valor social y necesitan ser objeto de políticas públicas que las promuevan y multipliquen.

Las nuevas tecnologías pueden ayudar a capturar este “oro verde”, generar incentivos para combatir el cambio climático y proteger la biodiversidad.

Es el caso de los tokens no fungibles, mejor conocidos como NFT por sus siglas en inglés, surgidos de la fusión de diseño gráfico y criptomonedas. Estos instrumentos crecieron de la mano de las industrias creativas, obras de arte digitales y personajes de videojuegos que se tokenizaron para distinguir los originales de copias y reproducciones tardías. Más adelante los NFTs extendieron su uso a las finanzas sostenibles.

Las actividades dirigidas a la protección ambiental crean valor social

La fungibilidad refiere al desgaste en el corto plazo. Los alimentos o el dinero son fungibles porque desaparecen o se transforman al consumirse. No es el caso de los NFTs, porque el activo subyacente siempre se mantiene inalterado en el intercambio.

Los bienes reales detrás de los NFT pueden ser desde parcelas de tierra, como ya ocurre en la Argentina en la provincia de Misiones, hasta bonos de carbono, como los impulsados en la última Cumbre del Clima.

Las plataformas de NFT que se basan en contratos inteligentes ya suman un volumen anual de 40.000 millones de dólares en transacciones. Los ejemplos van desde primeras marcas de juguetes, indumentaria y artículos para el hogar que incursionaron en el mundo NFT hasta la liga de basket NBA, que lanzó Top Shot, un marketplace con videos coleccionables de los principales partidos.

En materia de innovación financiera, el Banco Interamericano de Desarrollo a través de BID Lab impulsó la tokenización de activos naturales con proyectos en Colombia y Costa Rica. A partir de imágenes satelitales certificadas con blockchain se puede monitorear cómo evoluciona un ecosistema y si efectivamente existen reducciones de emisiones en una geografía determinada. Las nuevas start ups surgidas en varios países de la región, como LE.mu. en Chile o GBM en la Argentina, son otros ejemplos.

La plataforma para intercambio de criptomonedas Binance, entre otras, avanzó en la tokenización de acciones de precios elevados para dividirlas de forma virtual y hacerlas accesibles a más personas. Naciones Unidas lanzó la Unique Network con iniciativas de NFT vinculadas al cambio climático. OpenSea, que utiliza Ethereum, NiftyGateway, CryptoKitties, MarkersPlace, Rarible, SuperRare, son otros sitios dedicados a tokens no fungibles. También es factible negociar NFTs en mercados secundarios a un precio determinado en operaciones de compraventa con criptomonedas o stablecoins, que tienen un respaldo en bienes concretos.

Uno de los corolarios de la COP26 fue el consenso alcanzado alrededor del llamado Reglamento de París y los mercados de carbono. Tema que debe seguirse con muchísimo cuidado porque supone también riesgos importantes. En estos mercados, es posible comprar créditos y compensaciones que representan recortes de emisiones por parte de un tercero.  Resulta entonces fundamental tomar las medidas precautorias para regular y monitorear estos canjes, para que haya menos y no más emisiones, para evitar monopolios de contaminación en países ricos y grandes empresas, para valorizar el trabajo de los pueblos indígenas que viven en territorios que concentran 80% de la biodiversidad forestal global.

El Marco de Transparencia Mejorada definido en Glasgow establece el formato para contabilizar e informar las emisiones. En esta tarea de auditoría, la tecnología de blockchain brinda soluciones novedosas ya que los NFTs ofrecen un registro compartido e inmutable donde se guardan datos que no pueden manipularse. La trazabilidad de las transferencias otorga así un atributo para garantizar procedimientos productivos sustentables (Building Blockchain for a Better Planet, WEO).

El diablo siempre se esconde en los detalles. El éxito de los mercados de carbono y de los servicios ecosistémicos estará en la normativa vigente y en la implementación. Es en la práctica donde las aplicaciones de blockchain pueden ser grandes aliadas en la búsqueda de transparencia y equidad para el cuidado del planeta.

Las aplicaciones de blockchain pueden ser las aliadas en la de transparencia y equidad del planeta

De forma complementaria, los pagos por servicios ecosistémicos, donde los habitantes de zonas naturales reciben una compensación por el cuidado ambiental, por la reforestación y la protección de la naturaleza, son susceptibles a incorporar tecnología blockchain que sirva para medir el impacto de los programas y transparentar las transferencias.

El clima no puede ser moneda de cambio. Lejos de neoliberalizar el medioambiente, tenemos el desafío de incentivar la descarbonización de nuestras economías, de movilizar recursos para profundizar programas de adaptación y mitigación, utilizando las herramientas disponibles de manera creativa.

El Comité Científico de la ONU sobre cambio climático advirtió que existe un punto de no retorno si no se intensifica el combate contra el calentamiento global y sus consecuencias. La cuestión climática requiere una labor global urgente y una estrategia de acciones múltiples y simultáneas.

Con este objetivo el Consejo Económico y Social tiene como prioridad la puesta en marcha de iniciativas vinculadas a la reducción de la huella de carbono, como la que impulsaremos con varias provincias argentinas que tienen enorme capital natural, que se sumarán así a las estrategias elaboradas en 2021 para la electro-movilidad, la bio-industria y el hidrógeno. La alianza entre nuevas tecnologías, inclusión social y salud ambiental es clave para un nuevo paradigma de desarrollo humano integral.

En el siglo XIX, Oscar Wilde escribió que muchas personas conocen el precio de todo, pero el valor de nada. Esta triple crisis económica, social y ambiental que vivimos nos da la oportunidad en el siglo XXI de valorar nuestra casa común y dar vuelta la página.  

*Secretario de Asuntos Estratégicos Presidente del Consejo Económico y Social.