lunes 27 de junio de 2022
POLITICA Análisis

Empalagoso sabor K

El año 2005 deja un completo sabor a K en el paladar. Desde el canje de deuda, hasta el desendeudamiento, pasando por el triunfo electoral en la provincia de Buenos Aires, todo fue a gusto y placer del Presidente.

31-12-2005 16:47

La virtualidad se convirtió en realidad efectiva, como diría la marcha peronista: Kirchner logró materializar el apoyo mayor o menor que proyectaron las encuestas durante dos años en poder político contante y sonante. No hubo crisis energética, ni quedamos aislados del mundo, ni el crecimiento se frenó, aunque sí se desató más inflación que la que afirman los índices oficiales.

Esto no significa que no haya tenido problemas, empezando por algo que técnicamente ocurrió el año pasado –Cromañón– con las dudas respecto a si aparecía o no públicamente en esos días, o si apoyaba o no a Ibarra.

No le sacó rédito a la cuestión, pero al menos logró poner una cortina de acero para que la explosión no lo lastime

No es tanto el balance en sí, sino por qué no queda en la boca algún otro sabor que no sea el del Presidente. La respuesta es que Kirchner no quiere, y tiene suficiente poder para que eso suceda. Es el gobierno del Presidente, por el Presidente y para el Presidente (una particular adaptación del concepto de democracia). El problema es que un solo sabor empalaga.