05 dic 2020
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jueves 19 noviembre, 2020

Tenembaum: "Los políticos cuando pueden hacer las cosas bien, las terminan haciendo mal"

Todo parecía indicar que iba a haber buen diálogo con respecto al cargo de Procurador General de la Nación, no fue así porque siempre terminan mal.

En las últimas semanas se ha desarrollado una batalla absurda, ridícula, tonta e inútil alrededor del cargo de Procurador General de la Nación. ¿Qué fue lo que pasó? Cuando asumió Alberto Fernández, sugirió que para ese cargo tenía que ir Daniel Rafecas. Él es un juez federal, que quizás sea un buen nombre para ese cargo, porque en principio mantuvo una relativa independencia en el ejercicio de ese cargo.

Rafecas ha sido acusado de kirchnerista, cuando desestimó la denuncia de Alberto Nisman contra Cristina Fernández de Kirchner y ha sido acusado, por ejemplo, de anti-kirchnerista cuando decidió allanar la vivienda de Amado Boudou, el entonces vicepresidente, por la causa Ciccone.

Cuando la oposición escuchó ese nombre, dijo: “No lo aceptamos, no vamos a conceder los dos tercios". ¿Por qué? Porque son oposición y les parece que no tienen que aceptar de ninguna manera que el presidente pueda sugerir un nombre que sea aprobado por los dos tercios del Senado.

Enterada de esto, Cristina Kirchner, la vicepresidenta, dijo: “Ah, bueno, entonces lo que vamos a hacer es cambiar la manera de designar el procurador y en lugar de designarlo por dos tercios, condición que requiere consenso, lo vamos a designar por mayoría simple y vamos a poner a quien nosotros queramos".

Daniel Rafecas apeló a la Constitución para defender su postulación

En ese contexto, Rafecas hizo otro gesto que merece respeto, dijo: “No cuenten conmigo, yo no quiero ser designado por mayoría simple, me designan por los dos tercios o no soy procurador general". Elisa Carrió al escuchar esto, dijo: “Me interesa. Tal vez la oposición debería hacer un gesto y habilitar las negociaciones para generar un consenso que designe a Rafecas". Bueno, no fue así, porque cuando esto iba así de bien, Cristina dijo: “No me interesa Rafecas", me lo mandó a decir a través de alguna gente suya, como por ejemplo Leopoldo Moreau. “Rafecas no va más, porque manifestó cierta independencia". 

Así las cosas, lo que podría haber sido un hecho de consenso va a transformarse en un nuevo hecho de ruptura. Lo que podía haber generado el primer acuerdo para designar un funcionario por consenso, en el conflictivo Poder Judicial, va a terminar siendo una nueva imposición y un nuevo agravio entre los unos y los otros. Lo que podía haber sido un conflicto resuelto, un método que habilite explorar más aún ese mismo método, termina siendo un desastre. ¿Por qué? Porque primero la oposición, después Cristina, primero Cristina, después la oposición y finalmente todos juntos cuando pueden hacer las cosas bien, las terminan haciendo mal. La Argentina, señores: en toda su patología, en todo su doble estándar y en toda su hipocresía.


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