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El problema nuclear

La verdadera historia de “Einstein y la bomba”, la nueva película de Netflix que vuelve a cruzar al físico con Oppenheimer

La relación del investigador alemán con el armamento atómico se puede dividir en dos partes, una relacionada a lo científico y otra a lo político. Antes de morir, admitió que fue un gran error en su vida.

Albert Einstein
Albert Einstein | Cedoc

‘Einstein y la bomba’ es un docudrama publicado recientemente en Netflix que, según la sipnosis oficial, cuenta "lo que le ocurrió a Einstein después de huir de la Alemania nazi, que utilizando imágenes de archivo y sus propias palabras se sumergirá en la mente del genio torturado". 

Este tipo de películas se caracteriza por mostrar imágenes del mundo real mezcladas con dramatizaciones del físico teórico alemán. Tras su lanzamiento, la producción de 76 minutos de duración logró ubicarse rápidamente entre lo más visto dentro de la plataforma a nivel global.

El film se traslada al 1933, cuando Albert Einstein, el científico más famoso del mundo, se encontraba huyendo de Alemania. Mientras tanto, Adolf Hitler tomaba el poder y comenzaba la persecución contra el pueblo judío. Por ello, el físico termina escondiéndose en un campo en Norfolk, donde comenzó a consolidar su pensamiento sobre la creación de la bomba atómica.

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El docudrama fue producido por BBC Studios y dirigido por Anthony Philipson, con James Van Der Pool y Andrew Cohen como productores ejecutivos. En su elenco se encuentran Aidan McArdle, Andrew Havill, Rachel Barry y Helena Westerman.

La verdadera historia de “Einstein y la bomba”: la fórmula que inició todo

La participación de Einstein en la creación de la bomba atómica se puede dividir en dos partes, una relacionada a lo científico y otra asociada a lo político. Para entender la primera hay que viajar a 1905, 40 años antes de las bombas, cuando el físico publicó la que hoy es considerada una de las fórmulas más famosas de la historia: E=mc².

En pocas palabras, la fórmula establece que la energía (E) es igual a su masa (m) multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado (c²). Eso quiere decir que una pequeña cantidad de masa equivale a inmensas cantidades de energía.

Albert Einstein
Albert Einstein creó la reconocida fórmula E=mc².

Este principio explica, por ejemplo, por qué solo unos cuantos kilos de uranio y plutonio que se utilizaron en las bombas atómicas fueron suficientes para crear una explosión con una energía equivalente a más de 15.000 toneladas de TNT, en el caso de Hiroshima, y de 21.000 toneladas de TNT en Nagasaki.

Sin embargo, mientras para algunos científicos el físico fue uno de los "padres de la bomba”, otros sostienen que la relación no es tan clara. “E=mc² te explica de dónde viene la energía, pero no te dice cómo hacer una bomba atómica”, dijo Alex Wellerstein, historiador especialista en armas nucleares, a BBC Mundo.

“Ni siquiera dice que una bomba atómica sea posible”, agrega.“La ecuación puede ayudar a entender por qué funcionan las bombas atómicas, pero en realidad no dice cómo funcionan”, escribió Wellerstein en su blog Nuclear Secrecy. “E=mc² te dice tanto sobre una bomba atómica como las leyes de Newton sobre misiles balísticos”, concluye el historiador.

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Su participación en el drama de la guerra nuclear podría haber terminado ahí de no ser por su posterior postura política. Durante algunos años, Einstein defendió con vehemencia la prohibición de armas nucleares en todo el mundo, además de considerarse un “pacifista convencido”. No obstante, con la llegada de la “amenaza nazi”, el físico cambió su postura.

La historia real de “Einstein y la bomba”: de pacifista a abrir la “caja de Pandora”

En 1933, Albert Einstein, de 54 años, a pesar de ser reconocido como uno de los más grandes científicos de la historia de la humanidad, era un hombre perseguido. Como judío en la Alemania nazi, se lo acusó de producir "propaganda atroz mentirosa contra Adolf Hitler" y se ofreció recompensa a cambio de su asesinato.

En septiembre de ese mismo año, el científico huyó hacia una cabaña aislada en Roughton Heath, Norfolk, donde permaneció tres semanas y concedió varias entrevistas a la prensa. Sus traumáticas experiencias lo llevaron a tener una conclusión histórica, según el guionista de la película, Philip Ralph.

Albert Einstein
Albert Einstein de joven junto a su esposa Mileva Marić.

"Antes de ese momento, Einstein había sido un defensor declarado y apasionado de la no violencia y el pacifismo", declaró a The Guardian. "Pero al final de esas tres semanas, pronunció un discurso ante 10.000 personas en el Royal Albert Hall en el que dijo efectivamente que existe una amenaza existencial para la civilización europea, y que tendremos que luchar contra ella".

El inicio del fin: la carta de Einstein a Roosvelt por las bombas atómicas

Además de la asociación científica de Einstein con la bomba, también está la relación política, que algunos consideran crucial en la historia. Se trata de la carta que le envió al entonces presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, durante 1939, en la que enfatizaba en la necesidad de investigar armamento atómico por el avance de los nazis.

Einstein preparó la carta junto a su colega húngaro Leo Szilard, aunque este último no la firmó. Allí, se advertía a Roosevelt de que la Alemania de Hitler estaba avanzando en investigaciones sobre reacciones en cadena y podía estar en camino de desarrollar bombas atómicas.

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El físico señalaba que esto podría ocurrir “en el futuro inmediato”, y que podrían lograr la construcción de un nuevo tipo de bombas extremadamente potentes. “Una sola bomba de este tipo, transportada por barco y explotada en un puerto, podría destruir todo el puerto junto con parte del territorio circundante”, se lee en la carta.

La carta recomendaba mantener un contacto permanente entre el gobierno y los físicos que investigaban el tema nuclear en EE.UU., asegurar los suministros de uranio, destinar fondos para trabajos experimentales y buscar la cooperación de laboratorios industriales. Si bien Einstein no sugería la fabricación de una bomba atómica en sí, algunos expertos la consideran crucial para su desarrollo.

 “La carta de Einstein-Szilard al presidente Roosevelt cambió el curso de la historia al impulsar la participación del gobierno estadounidense en la investigación nuclear”, afirma el portal Atomic Heritage Foundation, una organización dedicada a preservar la memoria de asuntos nucleares. “La carta condujo a la creación del Proyecto Manhattan”, agrega la fundación, refiriéndose al proyecto secreto creado en 1941 con el que EE.UU. desarrolló su primera bomba atómica. 

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J. Robert Oppenheimer, el director del Proyecto Manhattan.

Einstein había conocido al desarrollador del Proyecto Manhattan, J. Robert Oppenheimer, mucho tiempo antes, luego de brindar su conocido discurso de 1933 en el Royal Albert Hall y de abandonar Reino Unido para dirigirse al Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton.

A pesar de sus vinculaciones con el avance en la investigación de la energía atómica, Einstein nunca participó en el programa dirigido por Oppenheimer. En 1940, la oficina de Inteligencia del Ejército de Estados Unidos denegó su autorización de seguridad necesaria para trabajar en el Proyecto Manhattan, por considerarlo un "riesgo potencial para la seguridad".

El desenlace de la historia llega en 1945, específicamente el 6 y 9 de agosto, cuando Estados Unidos lanzó dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, en Japón. Los cálculos más conservadores estimaban que para diciembre de aquel año unas 110.000 personas habían muerto en ambas ciudades, a causa de la explosión y la radiación.

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Luego de aquel suceso, Einstein se arrepentía claramente de su participación en la creación de armas nucleares. En una entrevista con la revista Newsweek, afirmó que "si hubiera sabido que los alemanes no conseguirían desarrollar una bomba atómica, no habría ayudado a abrir esa caja de Pandora”.

En 1954, un año antes de morir, escribió en una carta a su amigo, el químico Linus Pauling: "Cometí un gran error en mi vida: cuando firmé la carta al Presidente Roosevelt recomendando la fabricación de bombas atómicas". “Quizás puedan perdonarme”, agregó Einstein, para entonces premio Nobel de Química y luego premio Nobel de Paz en 1962.