martes 22 de junio de 2021
OPINIóN coronavirus
27-05-2021 13:40

La "grieta" pandémica, Francisco y el Reino De Dios

Del COVID-19 se sale mejor o peor, pero no igual. Esta crisis sanitaria mundial está dejando al descubierto desigualdades sociales y económicas preexistentes, y las ha ahondado.

27-05-2021 13:40

Del COVID-19, como ha anticipado en reiteradas oportunidades el papa Francisco, se sale mejor o peor, pero no igual. Habiendo transitado un año y medio de esta pandemia, los hechos le han dado la razón. Esta crisis sanitaria mundial está dejando al descubierto desigualdades sociales y económicas preexistentes, y las ha ahondado.

Al mismo tiempo, ha permitido que emergieran sobre la línea de flotación, la heroica tarea del personal de las áreas de salud y solidaridad comunitaria. Del mismo modo, tristemente vemos como se profundizaron las diferencias, extendido las distancias y dinamitado puentes de salvataje humanitario. El Papa Bergoglio lo había expresado de esta manera: «El virus, si bien no hace excepciones entre las personas, ha encontrado, en su camino devastador, grandes desigualdades y discriminación. ¡Y las ha incrementado!»

En  la Argentina, hasta hemos bautizado lo descripto en el párrafo anterior. Lo llamamos “grieta”. En el agua turbia de ese contra-sacramento profano se hierven a fuego lento los caldos indigestos del odio, el rencor, el egoísmo y las mezquindades sociales y políticas. Se trata de una suerte de clave herméutica situacional donde se busca dirimir cualquier cuestión, situación o evento. A veces, parece que muchos hemos naturalizado el oxímoron de “enamorarnos de la grieta”, de “coquetear” con este contra reino celestial. ¡Y en tiempos de pandemia! Tomo el ejemplo de nuestro país, con el solo fin de “pintar lo universal desde mi aldea”. Lamentablemente percibo también que en otras latitudes han recrudecido la violencia estructural, la polarización racial, los fundamentalismos “teológico negacionistas”, las radicalizaciones ideológicas, y la acumulación de recursos básicos de algunos poderosos frente a la escasez de los muchos empobrecidos.

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Ese contra reino tensa la cuerda de la “grieta” hasta buscar, a través de la semiótica atroz de la violencia, invisibilizar el contra sistémica amoroso e integral del Reino de Dios y su justicia. Jesús se enfrentó también a una sociedad que no supo, no quiso o no pudo comprender el cambio de época y la necesidad de dejar de lado la violencia divisoria de las grietas existenciales para allanar el camino a una nueva época, la del Reino de Dios y su justicia. Me permito sugerir la posibilidad de que estemos siendo hoy protagonistas de un punto de inflexión, o una nueva era en la historia de la humanidad. Un antes y un después de la pandemia del Covid 19.

El papa Francisco, en el prólogo de su Carta Encíclica Fratelli Tutti, hace mención en primera persona de esa tensión temporal. “Cuando estaba redactando esta carta, irrumpió de manera inesperada la pandemia del COVID-19 que dejó al descubierto nuestras falsas seguridades”. (FT #7). En ese sentido, expresó su pensamiento más profundo, uniendo la temporalidad de esta Encíclica Apostólica con los tiempos actuales: “Anhelo que en esta época que nos toca vivir, reconociendo la dignidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad” (FT #8). ¿Estaremos a tiempo los argentinos de reconocer que en este tiempo bisagra y doloroso de la humanidad, la voz y el referente mas influyente, y la voz profética más preclara es la del Papa argentino? Confío que si. Creo, también que probablemente será el pueblo sencillo quien decodifique la “llave interpretativa bergogliana” y su del legado teológico, humano, social y político que leerán con avidez y admiración las futuras generaciones.

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Ante este cambio de época que nos ha tocado vivir como humanidad, y tamizándola con el karios del Reino de Dios, se hace necesario dejar de lado las grietas del odio, la semiótica de la violencia, la deshumanización de los recursos sanitarios y la profundización de las desigualdades sociales. Es una época que debería sacar lo mejor de nosotros para allanar el camino hacia una nueva era donde reine la igualdad social, la generosidad de recursos, la salud humana y planetaria integral, y la cultura del encuentro como puente hacia una Paz, un Shalom o un Salam integral, posible y necesario ¡Que así sea!

AG CP