OPINIóN

¿Y si el nivel del mar sube más aceleradamente?

La Organización Meteorológica Mundial planteó que hay 66% de probabilidades de que la temperatura anual de la superficie terrestre supere el grado y medio por encima de los niveles preindustriales. ¿Qué haremos?

Inundaciones de Buenos Aires 20230215
Inundaciones en Buenos Aires | NA

En esta etapa de la civilización humana, junto a los progresos logrados aparecen graves problemas que van desde el afán de dominio y la lucha por la hegemonía (que se expresa dramáticamente en las distintas guerras), hasta los peligros de la autonomización de la inteligencia artificial (acompañada de su posible uso bélico) y el avance del cambio climático con sus secuelas de extremos de sequías e inundaciones a corto plazo. 

En la Argentina, además, tenemos otros problemas muy urgentes sin resolver, entre ellos la inflación que, al erosionar nuestros ingresos, nos pone “el agua al cuello” (por relacionarlo con el título de esta nota) y nos dificulta seriamente pensar en otros temas muy relevantes. 

Sobre la cuestión del cambio climático, y a un mediano plazo no muy lejano, aparece el impacto del derretimiento de los polos y de los glaciares, con su correlato en el incremento del nivel del mar, y por lo tanto de los ríos que desembocan en él. Un síntoma de ello es que la NASA ha implementado una página web para su seguimiento.

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NASA: en 60 años comenzará un apocalipsis climático, con ciclones y huracanes indomables

En una nota de Darío Silva D´Andrea, de febrero de este año en PERFIL, titulada “¿Buenos Aires bajo el agua? Científicos mostraron los letales efectos del aumento del nivel del mar en 2050”, señala que un mapa interactivo, de Climate Central, “permite ver qué áreas del mundo podrían sufrir el aumento del nivel de los mares, provocado por el cambio climático, un panorama desolador que podría llegar a hacer desaparecer vastas áreas de la costa argentina nada menos que hacia el año 2050 si la situación climática continúa empeorando…Este mapa revela las localidades costeras de la provincia, además de partes de la Ciudad de Buenos Aires, que podrían tener que ser abandonadas masivamente debido al aumento del nivel del mar y la erosión de las costas.”

La nota expresa también que “esta misma semana, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, había advertido del riesgo de un éxodo "de proporciones bíblicas" en ciudades costeras como Buenos Aires debido al aumento del nivel del mar provocado por el calentamiento global. "El peligro es particularmente grave para casi 900 millones de personas que viven en zonas costeras bajas, una de cada 10 personas en la Tierra", dijo Guterres. 

Allí se mencionan distintos escenarios posibles, pero hay datos muy preocupantes acerca de su posible aceleración como los encontrados por científicos británicos y estadounidenses en el glaciar de Thwaites, en el oeste de la Antártida, que se está fracturando de una manera inédita.

Lamentablemente los avances en detener el deterioro del cambio climático no son lo suficientemente relevantes como para revertirlo y, más allá de insistir y hacer todo lo posible para lograrlo, nos podemos preguntar ¿qué hacer ante un eventual aceleración del aumento del nivel mar?

Alertan que el aumento del nivel del mar generará "éxodos de escalas bíblicas" en ciudades como Buenos Aires

Algunos dirán que -por ahora- nada o muy poco, porque será muy leve el aumento del nivel del mar para los próximos años. El más probable escenario es de medio metro de suba del nivel del mar para 2050 o de un metro en un siglo y que esto es “manejable”, y por lo tanto no hay que alarmar a la población. 

Los escenarios de suba de 5 metros o -en el peor de los casos- de 60 metros del nivel del mar (si colapsara todo el hielo de la Antártida) son muy lejanos en cuanto a su posible ocurrencia. 

Sin embargo, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) viene de plantear una probabilidad del 66% de que la temperatura anual de la superficie del planeta supere temporalmente el grado y medio por encima de los niveles preindustriales en algún momento de los próximos cinco años. 

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Asimismo estima un 98% de probabilidades de que se batan récords de temperatura y prevé que el calentamiento del Ártico sea más de tres veces superior a la media mundial. Respecto de esto último, una reciente información señala que, en los meses de septiembre -a partir de 2020- el océano del polo Norte podría quedar libre de hielo, una década antes de lo previsto.

Por lo tanto, si como sucede en la actualidad con el glaciar de Thwaites, esto se acelerara, y aunque nuestra generación no lo padezca: ¿no tendremos la obligación intergeneracional de empezar a plantear y encarar iniciativas que tiendan a paliar sus posibles consecuencias para ese eventual momento?

¿Y si el nivel del mar sube más aceleradamente?

¿El instinto de supervivencia sólo juega para nosotros y no para ayudar o ser solidarios con quienes nos sucedan como especie humana? ¿Seremos tan necios y egoístas?

Como ejemplos de acciones que están en curso, podemos citar dos en EEUU. Primera: el Cuerpo de Ingenieros del Ejército está planteando la construcción de un muro de seis metros para la protección de la vulnerable costa sur del estado de Florida de una marejada ciclónica, y podríamos decir -más en general- frente al incremento del nivel del mar por el colapso de los hielos polares. Segunda: la ciudad de Nueva York ya comenzó a implementar el proyecto “Resiliencia de la Costa Este” (por la zona del Bajo Manhattan) para proteger a esa ciudad de las inundaciones y del aumento del nivel del mar.

Aquí en la Argentina tenemos, principalmente, el Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático al 2030 y el Plan Nacional para la Reducción del Riesgo de Desastres 2024-2030, pero entendemos son insuficientes para escenarios mucho más pesimistas como los derivados de la amenaza de aceleración del aumento del nivel del mar.

¿Qué otras cosas podríamos ir haciendo? Aquí algunas ideas para explorar:

  • Cambiar los Códigos de Ordenamiento o Planeamiento Urbano de todas las ciudades costeras de grandes ríos y del mar para desalentar las construcciones en las cotas que podrían estar afectadas, así como para construir muros y terraplenes (como avenidas de circunvalación) que sean adecuados para tal fin.
  • Convocar a los Colegios de ingenieros y arquitectos, así como al Cuerpo de Ingenieros del Ejército argentino, a estudiar y proponer alternativas como las implementadas en EEUU. Un caso histórico y muy interesante para evaluar de ese país es el de mediados del siglo XIX en la ciudad de Chicago, donde -por medio de “gatos de tornillos industriales” y en otros por sistemas hidráulicos- se elevaron y -en otros casos- se trasladaron edificios.
  • Debería analizarse el caso especial de la cota de las plantas potabilizadoras de agua en las zonas costeras (por ejemplo en la Región Metropolitana de Buenos Aires), los puertos (sus silos, playa de containers y accesos) tan importantes para nuestras exportaciones, y otras infraestructuras críticas (como es el caso de la central termoeléctrica Costanera en la Ciudad de Buenos Aires), así como de nuevas iniciativas como es el caso del denominado proyecto de desarrollo integral de gas licuado (GNL) en las adyacencias del puerto de Bahía Blanca.
  • Promover el desarrollo territorial hacia el oeste de nuestro país, con nuevos pueblos o ciudades (o expandiendo las existentes) con la utilización de energía limpia y paneles solares para dar autonomía energética a las nuevas construcciones.


Sabemos que la sabiduría no abunda, así como tampoco el pensar distintos escenarios de mediano y largo plazo encarando acciones de prevención -frente a las urgencias del presente-, pero no está de más ir alertando a las personas más sensibles y a las distintas dirigencias sobre estas cuestiones que pueden tener significativa importancia en un tiempo no tan lejano.

* Ensayista y economista. Socio del Club Político Argentino