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SOCIEDAD / De la guerrilla al plan Cóndor
jueves 18 julio, 2019

La historia del comandante montonero y su captor condenado en Italia

La captura de Oscar de Gregorio fue tomada como un hito durante la última dictadura cívico-militar. Sus represores fueron sentenciados a cadena perpetua y su historia dejó entrever los engranajes más crueles del Plan Cóndor.

por Ayelén Bonino

Oscar De Gregorio. Foto: Juan Manuel De Gregorio
jueves 18 julio, 2019

El 8 de julio de 2019, el Tribunal de apelación de Roma dio a conocer una sentencia que condenaba a cadena perpetua a 24 militares y jerarcas de Uruguay, Bolivia y Chile, Perú, acusados de la muerte y desaparición de 43 personas ítalo-latinoamericanas en el marco del Plan Cóndor, el sistema represivo que se llevó a cabo en América Latina durante las décadas de 1960 a 1980.

Una de las historias detrás de esa condena es la de Oscar De Gregorio, uno de los primeros oficiales de alto rango de Montoneros capturado por los militares en nuestro país durante la última dictadura cívico-militar. Considerado un trofeo, su secuestro en Uruguay en noviembre de  1977 desencadenó la competencia entre los servicios navales del vecino país y la Argentina, además de la puja entre los grupos de tareas de la Marina y el Ejército.

Mientras se encontraba en Montevideo Intentó escapar y fue herido de un tiro por un militar uruguayo llamado Juan Carlos Larcebeau. Además, fue torturado por Jorge Troccoli, un excapitán de navío que en 2007 escapó de la justicia uruguaya y hoy se encuentra radicado en Italia. Ambos represores fueron condenados en Italia. 

"El Sordo", como era conocido en los años 70, fue uno de los principales líderes de la organización armada. Protagonista del secuestro de los hermanos Bornmientras estuvo en la ESMA buscó organizar a quienes, como él, habían sido "chupados". Terminó sus días en la Escuela de Mecánica, y hasta hoy sigue desaparecido. 

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 Oscar De Gregorio fue uno de los líderes de Montoneros.  

Sus inicios. Durante su adolescencia, De Gregorio integró la Federación de Estudiantes Libres, una agrupación de secundarios similar a la UES pero de orientación católica. En 1972, luego de convertirse en uno de los fundadores de Descamisados, pasó a formar parte de las filas de Montoneros, donde comenzó a ascender con rapidez. 

"Termina pasando de ser oficial a liderar una de las columnas, creo que fue la Norte, y después estuvo en la de Capital", relata su hijo Juan Manuel a PERFIL. El hombre, fue, por ejemplo, uno de los que se encargó ni más ni menos que de las negociaciones durante el secuestro de los hermanos Born en 1974, de acuerdo a datos publicados en el libro "Born", de la periodista María O'Donnell.

En aquella época estaba en pareja con la mamá de Juan Manuel, quien también integraba las filas de la organización y de quien se separaría al poco tiempo. "La sensación era que por esos años no se podía hacer otra cosa, que no importaba lo que hicieran, siempre iban a parar al mismo lugar. La democracia parecía endeble y engañosa", analiza Juan Manuel, sobre la elección de sus progenitores de participar en la lucha armada.

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El hombre fue responsable de la Columna Norte de Montoneros. 

El principio del fin. Para 1977, De Gregorio integraba la Mesa Nacional, una especie de junta coordinadora que unía a todas las columnas de Montoneros del país y que estaba un escalón por debajo de la conducción. Se había puesto en pareja con una militante llamada Rosario Quiroga, con quien escapó de la Argentina poco después de que comenzara la última dictadura cívico-militar.

Juntos, huyeron a Brasil y luego a Montevideo, donde alquilaron una casa con las tres hijas pequeñas de la mujer. Pero el dirigente viajaba de forma regular a la Argentina. Para ello, utilizaba documentación falsa bajo la identidad de Manuel Fernando del Corazón de Jesús, un presunto “hombre de negocios”.

Su suerte quedó echada cuando el 16 de noviembre de ese año intentó ingresar nuevamente desde Buenos Aires a Uruguay y fue detenido por personal de la Prefectura Nacional Naval en el puerto de Colonia. Aunque los testimonios difieren, se cree que portaba dos granadas escondidas en un paquete de yerba y un revolver dentro un termo, según un informe del Comandante de la Armada presentado a la Presidencia de Uruguay, que fue revelado en 2005.

 Se cree que portaba dos granadas escondidas en un paquete de yerba y un revolver dentro un termo. 

Rosario lo esperaba fuera del lugar. Vio cómo se lo llevaban, huyó y buscó contactarse con el resto de los integrantes de Montoneros que se encontraban en Uruguay, según relata una investigación periodística realizada para la Revista Mu de lavaca. Poco después, ella y sus tres pequeñas también serían "chupadas".  

Su hijo Juan Manuel tenía unos 8 años y vivía en la Argentina con su mamá. Así recuerda los últimos momentos junto a su padre antes de su detención ilegal: "Me vino a buscar a la salida del colegio. Yo iba a una escuela en Caseros. Era noviembre y había un sol bárbaro. Nos fuimos a tomar un helado y después fuimos para casa. Hacía un tiempo que hacíamos salidas de padre e hijo porque mis papás ya estaban separados. En casa cocinó fideos o pasta y se fue tarde. Esa fue la última vez que lo vimos. Esa misma semana mi mamá me contó que recibió la información de su captura", explica.

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De Gregorio, junto a su hijo Juan Manuel. 

Intento de fuga. De Gregorio fue trasladado a la sede del cuerpo de Fusileros Navales de la Armada de Uruguay (FUSNA) en Montevideo, donde lo interrogaron agentes de esa unidad y de la Escuela de Mecánica de la Armada de Argentina. De acuerdo a registros oficiales, en los interrogatorios iniciales declaró que por esos días realizaría un contacto con un compañero en un hotel al que debía asistir solo. Se montó un operativo y mientras circulaban en un auto, De Gregorio golpeó a su custodia y intentó darse a la fuga.

Juan Manuel relata el intento de escape de la siguiente manera: "Mi viejo busca convencer a sus captores de que iba a colaborar, entonces dice que conocía el destino de una cita, que si lo llevaban, él les iba a decir con quién se iba a encontrar. Nunca supe con quién era la cita", cuenta. "Finalmente, cuando mi viejo sale con el grupo y aprovecha para escaparse, se tira del auto y lo persiguen. Se mete en un barrio chiquito, en una calle que resulta ser una cortada; intenta meterse en una casa pero no le abren y en ese escape es donde recibe un tiro de Larcebeau. Ya reducido lo agarran y se lo vuelven a llevar", agrega. 

El dirigente fue internado en el Hospital Militar de Montevideo donde fue intervenido quirúrgicamente. Tenía lesionado el intestino grueso y delgado, lo que obligó a una extirpación de bazo. Durante su internación, siguió siendo interrogado por agentes de la ESMA, pero finalmente, fue entregado a militares argentinos el 17 de diciembre de 1977 en el puerto de Montevideo, quienes lo transportaron ilegalmente a Buenos Aires en helicóptero.

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Jorge Tróccoli. 

"Botín de guerra". La captura de De Gregorio fue tomada como un hito. Hasta esa época, no había caído, ni en la Argentina ni en otro país, un oficial de tanto rango en Montoneros como él, excepto por Norma Arrostito. De acuerdo a la investigación volcada en el documental Sonata en SI Menor, la Marina argentina se empeñó en llevárselo a la ESMA. Las negociaciones habrían implicado amenazas con una posible toma del Hospital Naval del Uruguay y hasta "el intercambio del militante por helicópteros, autos y el control de un centro de represión en Argentina". Según cuenta Juan Manuel, como resultado de las negociaciones, "los marinos le ceden Automotores Orletti para uso operativo de servicios uruguayos". 

Su secuestro dejó en evidencia, además, los engranajes más siniestros del Plan Cóndor con el traslado clandestino de un grupo de argentinos que también estaba en Montevideo. El operativo se llevó a cabo en diciembre de 1977 e implicó la tortura, en algunos casos la muerte, la desaparición y la detención de mujeres, hombres y niñas, entre ellos el resonante caso de una pequeña de nombre Alejandrina Barry, hija de Alejandro Barry y Susana Matta; de Jaime Dri, Miguel Ángel Estrella; así como Rosario Quiroga, y sus pequeñas, que fueron trasladadas primero al Castillo de Carrasco, en Uruguay, y luego a la ESMA.

En su caso, un día después a su secuestro, el propio Alfredo Astiz entregó a las pequeñas a una tía, mientras que Rosario estuvo detenida y desaparecida hasta enero de 1979, cuando le permitieron viajar y radicarse en Venezuela, de acuerdo a una investigación de lavaca.org.

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Hasta el día de hoy, sigue desaparecido.

Según pudo reconstruir Juan Manuel, mientras estuvo en la "capucha", en la ESMA, De Gregorio buscó "organizar" a los prisioneros que todavía no se habían quebrado. "El intentó que la gente que estaba ahí lograra sobrevivir sin traicionar a nadie y si era posible escaparse. Si no se organizaban, les iba ganado la desesperación y los quebraban psicológicamente. Él sentía que era la única parte de la organización que quedaba ahí para tratar de pensar que no todo estaba perdido. Los propios compañeros me contaron que no entregó a nadie ni dio ningún dato que sirviera. Lo que entregaba eran datos que no se podían usar", detalla.

En el lugar, el militante padeció una larga agonía de torturas. El 15 de abril de 1978, en medio de la disputa por él entre el Ejercito y la Armada, pasó un mes en “El Campito”, donde fue brutalmente torturado. Luego, fue llevado al Hospital Naval para ser operado nuevamente del ano contra natura que aún tenía desde su primera operación. De acuerdo al libro Recuerdo de la Muerte de Miguen Bonasso, el hombre creía que lo llevaban para matarlo. Cuando lo devolvieron, estaba dormido por la anestesia y sin antibióticos. Murió poco después en presencia de su compañera. Su cuerpo nunca fue entregado a su familia, aunque se cree que fue cremado y sepultado como N.N. en una fosa del cementerio de la Chacarita. Hasta el día de hoy, sigue desaparecido.


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