martes 20 de abril del 2021
OPINIóN Columna de la USAL
01-07-2020 09:28

Política, petróleo y unas elecciones turbulentas en Guyana

Los comicios presidenciales finalmente se celebraron en marzo. No obstante, las acusaciones de fraude y las irregularidades dejaron los mismos aún sin conclusión formal y definitiva. Cuáles son las cusas.

Tomás Bontempo*
01-07-2020 09:28

En diciembre de 2018, ante un dilatado llamado a elecciones y por primera vez en la historia, el parlamento de Guyana ejerció una moción de censura contra el presidente David Granger. Luego de varias reuniones entre el mandatario y la oposición, los comicios presidenciales finalmente se celebraron el 2 de marzo de este año. No obstante, las acusaciones de fraude y las irregularidades dejaron los mismos aún sin conclusión formal y definitiva. A pesar de ello, el último recuento de la comisión electoral del país fue respaldado por los observadores de la Comunidad del Caribe (CARICOM) dando vencedor al candidato Irfaan Ali del opositor Partido Progresista del Pueblo (PPP).

En este pequeño país sudamericano de poco más de 700 mil habitantes, el sistema de partidos se ha configurado en torno a un bipartidismo, con bases esencialmente étnicas pero que intercalan con elementos clasistas, y que como señala Torcuato Di Tella posteriormente “se aproximan a un enfrentamiento entre izquierda y derecha”. El PPP identificado con la población de origen indio, inicialmente con una orientación marxista-leninista y abocado a una plataforma nacionalista y por otro lado el Congreso Nacional del Pueblo (CNP) como núcleo de la comunidad negra. Previamente a estas últimas elecciones, en las presidenciales de 2015había resultado ganador con un ajustadísimo margen el actual presidente David Granger del CNPaliado a un segundo partido en la Alianza para la Unidad Nacional (APNU).

Retomando lo mencionado inicialmente el motivo de la moción de censura y la demorada celebración de las elecciones generales y su dilatada conclusión tiene su foco en un factor clave para la nueva realidad del país: la situación de los flamantes recursos petroleros de Guyana, actualmente bajo exploración y producción por la compañía estadounidense Exxon Mobil, la cual tendría contratos sumamente beneficiosos.

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Descubriendo el oro negro

Como el resto de la región, la economía de Guyana depende de la exportación de materias primas a centros económicos industrializados. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, el 82% de sus exportaciones esta vinculadas a 10 productos siendo los principales el arroz, el azúcar y el oro. Sin embargo, en los años previos, Guyana experimentó un proceso continuado de exploración petrolera especialmente centrado en su plataforma marítima. La empresa Exxon Mobil encargada de la exploración y descubrimiento de petróleo en la costa del país -anunció nuevos descubrimientos en septiembre del año pasado- maneja el bloque Stabroek, donde es socia de la petrolera estatal china CNOOC, dueña de un 25%.

El comienzo de la producción petrolera, proyecta según el Fondo Monetario Internacional (estimaciones pre pandemia) un crecimiento económico del 82%, y puede llegar a convertir al único país anglófono de Sudamérica en el mayor productor de barriles de petróleo per cápita del mundo para 2025, cuando el sector del crudo puede llegar a representar cerca de la mitad de la economía de Guyana. Es por eso, que aún se encuentra en debate entre los partidos la generación de una legislación que apunta a generar un fondo soberano con los recursos provenientes del nuevo oro negro obtenido de aguas profundas.

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Tensiones regionales y geopolíticas

A las tensiones nacionales ya mencionadas en el ámbito nacional, se suman también las regionales. Guyana mantiene con Venezuela una disputa por el territorio o región del Esequibo. Los límites actuales entre ambos países devienen del Laudo arbitral de París de 1899 que se complementó posteriormente por el Acuerdo de Ginebra de 1966, reconociendo el reclamo de Venezuela sobre el territorio y área marítima.

Mientras Venezuela hoy quiere dialogar, Guyana parece no responder y apunta a zanjar la disputa en el marco de la Corte Internacional de Justicia, hacia donde ha sido derivada por el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres. La zona en disputa o reclamo es donde se alojan las concesiones petroleras pero representa además en su territorio continental una de las mayores zonas de biodiversidad regional y ha implicada momentos de tensión entre barcos petroleros y la armada venezolana y ha llevado en los años anteriores al retiro mutuo de embajadores.

Guyana participó hasta 2015 de la iniciativa venezolana de Petrocaribe, teniendo durante las presidencias de Hugo Chávez una mejor relación con su vecino en afinidad con los gobiernos del PPP. Pero además es Estado asociado del MERCOSUR, parte de la UNASUR y CELAC, se unió a Prosur, y es un miembro fundador de la CARICOM, uno de los proyectos de integración más numerosos y más antiguos del continente fundado en 1973. 

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Asimismo, en junio de 2018 firmó su memorándum de adhesión a la iniciativa china de la Franja y la Ruta. El país asiático tiene proyectos de infraestructura que implican conexiones terrestres, ampliación de aeropuertos y desarrollo de centrales hidroeléctricas. Por su parte, Guyana también firmó con China un acuerdo de ayuda militar en 2014 que no impidió que llevara adelante en su territorio en 2019 el ejercicio New Horizons con el Comando Sur de los Estados Unidos.

Los vínculos con China, y el interrogante de que gana Guyana profundizando los mismos, así como la explotación de petróleo en un territorio y espacio marítimo disputado con sus vecinos, representan un tema clave de las disputas constantes de la vida política guyanesa entre oficialismo y oposición. Así como el importante dilema de cómo gestionar los cuantiosos ingresos que generaría la actividad petrolera en los próximos años en un país subdesarrollado.

Las elecciones clave del presente año clarificarán el escenario que le espera al país sudamericano, o contribuirán a complejizarlo aún más. Lo cierto es que en el marco del escenario regional e internacional la nueva realidad de nuestro vecino sudamericano merece ser observada.

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