02 dic 2020
OPINIóN |Homenaje
martes 27 octubre, 2020

Néstor Carlos Kirchner, a 10 años de su muerte

Un breve recorrido biográfico y político sobre quien fue presidente en el período 2003-2007, asumiendo en medio de la crisis económica y social más profunda de la historia argentina.

Nestor Kirchner Foto: internet
martes 27 octubre, 2020

Néstor Carlos Kirchner, oriundo del entonces Territorio Nacional de Santa Cruz (provincializado en 1955) y María Juana Ostoic, chilena, de origen croata, se conocieron, enamoraron y contrajeron matrimonio en 1946. Producto de ese amor nacieron Alicia, Néstor y María Cristina.

Un 25 de febrero de 1950, nació en Río Gallegos el futuro presidente de la Argentina. Las personas que lo aman recuerdan que nació el mismo día que José de San Martín, el Padre de la Patria, en 1778, en Yapeyú.

Néstor tenía estrabismo, producto, en su niñez, de una tos convulsa. Según las crónicas, no fue un destacado alumno en la escuela primaria. En ese tiempo, sus amigos le colocaron un apodo que lo acompañará toda su vida: Lupín, por su parecido con el personaje de una historieta de la época. A los quince años sufrió una gran frustración: le comunicaron que por sus problemas de dicción no podría ser docente. Pero él no se amilanó, siempre dijo que iba a ser gobernador de su provincia.

En 1968, durante la dictadura militar autodenominada Revolución Argentina, Néstor impulsó la creación de un centro de estudiantes en el colegio República de Guatemala, en Río Gallegos, en repudio a las medidas tomadas por el dictador Onganía. Ya para esa época pegó el estirón: medía 1 metro 87 centímetros.

La reivindicación del Kirchnersimo

A comienzos de 1969, cuando el mundo se convulsionaba con la Guerra de Vietnam, el Mayo Francés y la llegada a la Luna, Néstor se radicó en la ciudad de La Plata para dar el curso de ingreso en la Facultad de Derecho. Había obtenido una beca del gobierno de Santa Cruz y como contraparte, tenía la obligación de dar una serie de materias por año y al finalizar, regresar a trabajar a la provincia. Esto le permitió vivir de manera muy frugal y austera. En la ciudad de las diagonales, Néstor empezó a estudiar en la Universidad pública, continuó su militancia política e iba a conocer al amor de su vida.

En 1970, la Argentina está en erupción: todavía se escuchan estertores del Córdobazo, esa gran movilización obrera y estudiantil, que eyectó por los aires al ministro de Economía, Adalbert Krieger Vasena, un “mimado” de los mercados. Y surgen las organizaciones armadas Montoneros y Ejército Revolucionario del Pueblo. Por su parte, Néstor empezó a militar en la FURN (Federación Universitaria de la Revolución Nacional). Sus compañeros decían que Lupín “era un militante de fierro, discutidor, pero no era de conducción”.

Néstor Kirchner joven
Néstor Kirchner

La alegría por el triunfo electoral del 25 de mayo de 1973 y el retorno del peronismo al poder luego de dieciocho años de exilio duró poco. La primavera camporista dio paso a un corrimiento hacia posiciones de derecha del presidente Juan Domingo Perón y una guerra sin cuartel contra la Tendencia Revolucionaria, entre los cuales se encontraba la guerrilla montonera y sectores politizados que no eran partidarios de la lucha armada, como era el caso de Néstor.

El 1° de mayo de 1974, Lupín estuvo en el acto del Día del Trabajo, cuando Perón tildó de “imberbes” y “estúpidos” a la otrora juventud maravillosa y más de la mitad de la Plaza de Mayo se retiraba, moqueando y dolorida. Tiempos aciagos se veían en el horizonte. Poco después, el 1° de julio, murió Perón, el líder político más importante de la historia argentina.

Según distintas versiones, el día de la primavera de 1974, se produjo el flechazo definitivo entre Néstor y una joven, atractiva y destacada alumna de Derecho: Cristina Fernández. Así, Néstor dejó la pensión donde vivía y se mudó con el novio de una compañera de estudios de Cristina, María Ofelia Cedola. Fue la forma que encontró Néstor para verla de manera más frecuente. ¿Cómo hizo un flaco, desgarbado y estrábico Néstor para conquistar a la joven más inteligente y atractiva de la Facultad, en ese entonces noviando con un rugbier platense? Cristina señaló que la atrajo su inteligencia, su porte y en especial la pasión militante.

Todo era veloz en aquella época. Luego de seis meses de noviazgo, y pese a alguna oposición de ambas familias, Néstor y Cristina se casaron el 9 de mayo de 1975. No hubo fotos, los tiempos complejos que se vivían y los invitados, la mayoría militantes políticos, no lo permitían. Tengamos en cuenta que unos meses antes, Néstor había sido arrestado en Santa Cruz en una marcha contra la intervención al gobierno de Jorge Cepernic (cercano a la izquierda del peronismo) y había visto caer acribillados por bandas parapoliciales a dos grandes amigos: el “Tatu” Basile y Mirta Aguilar.

Cinco anécdotas sobre la muerte de Néstor Kirchner

En el año 1975 hacer política en la Argentina implicaba poner en serio riesgo la vida. Reiteramos, hacer política. Esto es pensar, discutir, editar un diario, organizar una marcha, cuestionar el rumbo económico. No es lo mismo que estar armado e integrar una organización guerrillera que asalta cuarteles y secuestra empresarios para cobrar rescates en dinero. Ante esta situación, Néstor y Cristina, procuraron alejarse un poco de la militancia. Ofelia Wilheim, la suegra de Néstor, le consiguió un puesto en el Ministerio de Economía Bonaerense. A comienzos de 1976, la joven pareja viajó a Santa Cruz y fueron detenidos por averiguación de antecedentes, pasando casi un mes tras las rejas.

El 24 de marzo de 1976, se produjo un nuevo golpe militar. El más cruento y largo de la historia argentina. El que vino a cambiar de una vez y para siempre (en forma negativa, claro) a nuestro país. El trío Videla-Massera-Agosti, con apoyo de la clase política, la cúpula eclesiástica, empresarial y parte de la sociedad civil, transformaron a la Argentina en un enorme campo de concentración: miles de desaparecidos, exiliados y presos fue el resultado. Junto a esto, José Alfredo “Joe” Martínez de Hoz implementó un nuevo modelo económico que iba a empobrecer a casi todos los argentinos y argentinas. Los únicos beneficiados de ese modelo neoliberal fueron el “campo” y el mundo financiero (modelo que, años después, fue profundizado por el “peronista” Menem y emulado por Macri, modelo que la Argentina aún hoy no ha logrado desarticular). 

 

Cristina Nestor
Néstor Kirchner junto a Cristina Fernández

Néstor y Cristina, que estaban viviendo clandestinamente en City Bell, empiezan a pensar en hacer las valijas y viajar a una más apacible Santa Cruz. En La Plata, las caídas de militantes son diarias. Las balas -literalmente- pican muy cerca. De hecho, ellos acogieron a una pareja, Carlos Labollita y Gladis D’Alessandro, que habían sido expulsados de la organización Montoneros. Labollita continúa desaparecido. Néstor, cuando fue presidente, le rindió homenaje en Las Flores.

El 3 de julio de 1976, Néstor se recibió de abogado y tres semanas después se mudaron a Santa Cruz. Los primeros tiempos fueron muy duros: el dinero no abundaba y la casa de los padres de Néstor era el mejor -el único- refugio. Sin embargo, la vida le da la primera alegría a la pareja. El 16 de febrero de 1977 nació su hijo Máximo Carlos. Exactamente un mes después, Néstor fue detenido por tercera vez. Pasó unos días en la Unidad 15 de Río Gallegos y gracias a los contactos de su padre fue liberado.

A mediados de 1977, Néstor abogado y Cristina procuradora, abrieron un estudio jurídico en Río Gallegos. En poco tiempo, se transformará en el más importante de la ciudad con una clientela compuesta por directorios de empresas, bancos y concesionarias de automóviles. Muchos años después, cuando sean pareja presidencial y sus políticas inquieten a los grupos de poder económico y mediático, serán acusados -entre tantas otras cosas- de haberse escondido en Santa Cruz durante la dictadura y hacer negocios con la circular 1050, de Martínez de Hoz, comprando y vendiendo propiedades.

Néstor

El estudio jurídico rinde sus frutos económicos, pero las ganas de hacer política siguen allí, intactas. Así, en 1981, Néstor fundó el Ateneo Juan Domingo Perón y poco después la Unidad Básica Los muchachos peronistas. Esos años no son fáciles para la futura pareja presidencial: en febrero de 1981, muere, a los 63 años, el padre de Néstor. Poco después, le toca a Eduardo, el progenitor de Cristina. A esto se suma un serio accidente automovilístico que sufre Cristina y una serie de bombas que les colocan en su estudio jurídico, destruyéndolo por completo, acusándolos de “marxistas”.

La dictadura genocida está en retirada. El Partido Justicialista realiza elecciones internas y el Ateneo dirigido por Néstor queda en cuarto lugar. Asume como gobernador Arturo Puricelli y lo coloca a Néstor en la Caja de Previsión. Cristiana será la secretaría técnica. Pero la experiencia dura poco, a Néstor lo echan y Cristina se va con él.

En 1985 el peronismo a nivel nacional, luego de la derrota electoral contra Raúl Alfonsín, inicia un proceso de profunda renovación. Esos aires también llegan a la helada Santa Cruz. Ese mismo año, Néstor fue internado por una fuerte hemorragia producto de una úlcera sangrante.

 

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner

El 7 de septiembre de 1987, por una diferencia de 111 votos, Kirchner ganó las elecciones para la intendencia de Río Gallegos y Cristina fue designada en la Jefatura Legal y Técnica. Había llegado la hora de cerrar el estudio jurídico y poner todas las energías en el proyecto político que sería primero municipal, luego provincial y finalmente nacional. A fines de 1988, crearon el Frente para la Victoria santacruceño. Poco después, de manera transitoria, por un viaje del gobernador del Val, Cristina asumió el cargo y Néstor era intendente. Un año “click”, dirán algunas biografías. El 6 de julio de 1990, la vida les da la segunda alegría: nace su hija Florencia. Según narran diversos autores, Cristina hasta el día anterior al parto seguía debatiendo acaloradamente en la legislatura provincial.

El 10 de diciembre de 1991, Néstor da un paso más hacia su proyecto nacional: asume como gobernador de Santa Cruz y Cristina es senadora nacional por la misma provincia. Es imposible -y sería erróneo- analizar las trayectorias políticas de ambos por separado. Eran un tándem, funcionaban en conjunto. Analizaban, charlaban, debatían con vigor cada una de las decisiones que iban a tomar (por ejemplo, cuando Néstor apenas asumido debió recortar los salarios de los empleados públicos porque las arcas estaban vacías, años después, los recompensaría con creces).

Los sectores críticos al kirchnerismo suelen recordar algunas declaraciones de Néstor en que elogiaba la gestión de Menem, pero omiten el rol que tuvo la futura pareja presidencial en la Convención Constituyente de 1994 en que se iba a reformar la Carta Magna. Ya en esa época, previa a la reelección del riojano, plantearon un rumbo distinto al gobierno y Néstor llegó a argumentar que el “modelo no servía, por cuanto había una enorme concentración de la riqueza que convivía obscenamente con una gran exclusión social”. Poco antes, Santa Cruz había cobrado casi 600 millones de dólares en efectivo y acciones de YPF, por un juicio ganado a la Nación por mala liquidación de regalías y ese dinero les otorgó cierta independencia del poder central.

En 1995, Néstor fue reelecto como gobernador de Santa Cruz con más del 68% de los votos. En una convención realizada en Parque Norte Néstor, casi en soledad, se enfrentó a la cúpula ultra-menemista. Cristina recuerda que ese día “me morí de amor…sentí que no me había equivocado, que ése era mi hombre”. Esa postura le costó duró al binomio político santacruceño: se enfrentaron por los Hielos Continentales; por la venta de armas a Ecuador; Cristina fue expulsada de todas las comisiones del Senado; tuvieron encontronazos feroces con Eduardo Menem, José Manuel de la Sota, María Julia Alsogaray, etc.

Sin Cristina, el kirchnerismo recuerda a Néstor a 10 años de su impactante muerte

Néstor y Cristina empiezan a armar su proyecto político en clave nacional: en mayo de 1997 lanzaron “La Corriente” en Capital Federal y dos años después el Grupo Calafate en San Telmo. En la Argentina, tras diez años de neoliberalismo menemista, la Alianza entre la Unión Cívica Radical y el Frepaso (Frente País Solidario), ganó las elecciones presidenciales de 1999. Prometieron “honestismo” y mantener la convertibilidad monetaria. En dos años todo estalló por los aires. Corralito dispuesto por el súper ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo (el que estatizó la deuda privada en la dictadura genocida y que hoy da lecciones en los sets televisivos sobre el rumbo de la economía), estado de sitio y represión. Antes de subirse al helicóptero, Fernando de la Rúa ordenó a las fuerzas de seguridad asesinar a los manifestantes y apalear a las Madres de Plaza de Mayo.

Fines de 2001, inicios del 2002, la Argentina atraviesa la crisis más profunda de su historia. Más de la mitad de la población hundida en la pobreza, desocupación, hambre. Cinco presidentes en una semana y asume Duhalde. Más allá de las muy desafortunadas declaraciones recientes sobre posibles golpes de estado, fue un buen piloto de tormenta. Una nueva represión que se llevó la vida de dos jóvenes, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, lo obligó a adelantar las elecciones. Menem, el que había profundizado el proyecto neoliberal-empobrecedor iniciado por la dictadura genocida, se postuló de nuevo. Tenía su caudal de votos (dejemos a la sociología que analice los por qué). Duhalde echó mano a ese gobernador alto, flaco, desgarbado, con mocasines que venía del Sur más helado: Néstor Kirchner.

Asunción Nestor Kirchner 20200525

 

El 27 de abril de 2003 se realizaron las elecciones presidenciales: Menem obtuvo un 24%; Kirchner un 22%; la derecha liberal con Ricardo López Murphy 17%; una por entonces progresista Elisa Carrió obtuvo el 14% y lo mismo el efímero presidente puntano Adolfo Rodríguez. De acuerdo a las normas debía realizarse una segunda vuelta, pero Menem se bajó y Kirchner fue electo presidente.

Poco antes de asumir, el diario La Nación entregó un “pliego de condiciones” al nuevo gobierno y señaló que Kirchner era “el hombre de la hora”, que había tenido el estudio jurídico más exitoso de Santa Cruz, que poseía 24 propiedades (todas obtenidas antes de su ingreso a la política en 1983) y que su declaración jurada ascendía a cuatro millones de dólares.

¿Cómo sintetizar la presidencia de Néstor Kirchner en pocas palabras? Podríamos hacer hincapié en la recuperación económica, el crecimiento de la industria y la creación de millones de puestos de trabajo formales. También en la quita del 65% de la deuda externa (aceptada por el 76% de los acreedores) y el pago total de la deuda al Fondo Monetario Internacional. O poner el acento en la renovación de la Corte Suprema (que puso fin a la mayoría automática menemista), la anulación de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida, la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad y el reinicio de los juicios a los militares genocidas. También hechos simbólicos como descolgar el cuadro de Jorge Rafael Videla en el Colegio Militar y pedir perdón en la Escuela de Mecánica de la Armada por el terrorismo de Estado.

Kirchner no paraba un minuto. Vivía la gestión las 24 horas, los siete días de la semana. Y el cuerpo le empezó a pasar factura: en abril de 2004 fue internado por una gastroduodenitis aguda, estuvo grave, perdió mucha sangre. Cristina dijo que “nunca lo vi tan vulnerable. Parecía un pajarito asustado, me miraba y se puso en mis manos”. Pero se recuperó y se fue a Mar del Plata, a la IV Cumbre de las Américas, donde junto con otros líderes latinoamericanos le dijeron al presidente norteamericano George Bush que sus proyectos económicos hegemónicos no cuajaban en nuestra América. También es preciso señalar las sombras: ciertos casos de corrupción (Skanska Southern Winds, la bolsa de dinero de Felisa Miceli) y la intervención del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), entre otros aspectos.

Se venía la renovación presidencial, los dueños del multimedios más importante del país le “sugirieron” que se presentara a la reelección, pero como dijimos, Néstor y Cristina eran dos personas, pero encabezaban un solo proyecto. Y Cristina fue la candidata y arrasó en las urnas: sacó el 46% de los votos y se convirtió en la primera presidenta mujer electa de la historia argentina. Asumió el 10 de diciembre de 2007 y no hubo ni tiempo para festejar. Apenas unos meses después, se inició un larguísimo conflicto con las patronales agropecuarias que se negaban (como siempre) a pagar una breve variación en la alícuota de las retenciones. Hubo cortes de ruta, manifestaciones urbanas de sectores altos y medios altos (incluso la izquierda partidaria), en favor del “campo”. Tras marchas y contramarchas, en ajustada votación, el vicepresidente radical Julio “Cleto” Cobos dijo que su voto “no es positivo”. El desgaste político y físico de la pareja presidencial se observó a las claras en las elecciones de medio término cuando Néstor perdió contra un empresario supermercadista cuya única propuesta era el slogan “alica- alicate”. Todo esto en el marco de una feroz crisis económica internacional (iniciada con la quiebra de Lehman Brothers) similar a la de 1930.

En esos años se estatizó Aerolíneas Argentinas, las AFJP, se dictó una nueva ley de medios y se creó la Asignación Universal por Hijo (AUH). A comienzos de febrero de 2010, Néstor fue internado por una afección en la carótida derecha. Poco después, haciendo caso omiso a las prescripciones médicas, retomó la actividad política y fue elegido como primer secretario de la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas). El 15 de julio se sancionó la Ley de Matrimonio Igualitario (siendo la Argentina el décimo país en el mundo y el primer país de la región). Fue la última ley que votó Néstor. Una ley que otorga derechos. Una ley que nos convierte en un país más justo.

 

La foto de Néstor Kirchner que publicó en sus redes Cristina Kirchner este 17 de octubre de 2020.

 

El 12 de septiembre de 2010, Néstor fue operado de una angioplastia y le colocaron un stent. Dos días después (sí, dos…) reapareció en el Luna Park en un acto junto con Cristina. El 20 de octubre, una patota del sindicato ferroviario asesinó a Mariano Ferreyra, un joven militante del Partido Obrero, en una manifestación contra el trabajo precarizado. Exactamente una semana después, el corazón de Néstor dijo basta. Tuvo un infarto masivo. Murió en el acto. Cristina, tiempo después, afirmó que la bala que mató a Ferreyra “rozó el corazón de Néstor”.

¿Qué legado nos deja la presidencia de Néstor Kirchner? Asumió en una Argentina que estaba en el infierno. Logró mejoras para la clase trabajadora, para los sectores pasivos, mejoró la industria, aumentó el consumo. También apoyó a la ciencia, se atendió a la cuestión de los derechos humanos y se desendeudó a la Argentina. Tuvo aspectos negativos, como indicamos, vinculados a casos de corrupción y el manejo de las estadísticas. El kirchnerismo, además, hizo renacer, en especial en sectores de la juventud (y también de la ancianidad), la creencia en la política como herramienta de transformación. Hecho que quedó palmariamente demostró en las exequias de Néstor. A diez años de su partida recuperemos los aspectos positivos y participemos políticamente, en cualquier espacio, para combatir las prácticas que no nos gusten. Que ese sea el principal legado, que hay que involucrarse.


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