5th de March de 2021
OPINIóN Política en pandemia
06-05-2020 16:35

La eterna puja en el poder

Inmersos en la gran crisis a la que el coronavirus nos llevó, que abarca desde el aislamiento social, economía en baja y alertas en salud... las fichas se mueven de manera frenética.

06-05-2020 16:35

Este es, sin lugar a dudas, el peor momento del Presidente Alberto Fernández desde que empezó la pandemia de coronavirus. Acaba de echar de la ANSES al responsable máximo del viernes negro, que expuso en la calle y por impericia, a millones de personas de alto riesgo, apiñados para cobrar infructuosamente su haber.

Previamente, una serie de episodios obligaron al Presidente a un zigzagueo dialéctico tratando de enmendar situaciones conflictivas, algunas producto de sus propios desaciertos: desde el anuncio luego desmentido de las salidas recreativas en la cuarentena, que despertó la reacción de gobernadores -hasta ese momento aliados incondicionales-, los errores en materia de relaciones exteriores (enfrentamiento gratuito con Chile, prácticamente deserción del Mercosur, etc.) , más la ausencia de mención alguna sobre estrategias para encarar la emergencia económica.

El camino crítico comenzó a agudizarse cuando su secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, solicitó (sin avisarle a su superior la Ministra de Justicia) la prisión domiciliaria para el corrupto confeso Ricardo Jaime, para Martín Báez, entre otros, hecho no desautorizado por el Presidente, quien convocó a Pietragalla, lo que se podía inferir como para una reprimenda, pero posteriormente convalidado.

Y finalmente, el escándalo de la liberación de presos, que generó, al fin, la reacción por parte de la población, con un cacerolazo memorable, el mayor en muchos años, por todo el país.

La escalada comenzó con la salida de la cárcel de Amado Boudou, decidida por el juez Daniel Obligado, y previamente con la autorización descontrolada del uso de celulares dentro de las prisiones, pasaporte inevitable a amenazas, organización de motines, como así también a retornar a la modalidad de secuestros extorsivos inexistentes.

Les Fernández, codo a codo y sin barbijo

El Presidente pudo haber objetado la oleada de prisiones domiciliarias con algún repudio al beneficio otorgado al ex vicepresidente Boudou, por ejemplo, o bien podría no haber convalidado la actitud de Pietragalla, o la vergonzosa negociación con los presos amotinados en la cárcel de Villa Devoto, gestión encabezada por el Viceministro de Justicia de la Nación, Juan Martín Mena. No lo hizo y optó, en cambio por echarle la culpa a los medios, emitiendo una ya conocida señal de intolerancia, omnipresente en  las administraciones kirchneristas. Ante esta circunstancia, en todos los penales de la Argentina, miles de detenidos se empezaron a preguntar: ¿por qué Boudou sí y yo no?

La administración de Alberto Fernández debía haber percibido que se había gestado una crisis innecesaria, a causa de los beneficios carcelarios otorgados generosamente, principalmente en la provincia de Buenos Aires, de cuyas cárceles, desde el 17 de marzo salieron 2.244 presos.

Varios dirigentes afines sí lo advirtieron. Sergio Massa habló de "jueces irresponsables" y advirtió que "las penas están para ser cumplidas". En la provincia de Buenos Aires, el ministro Sergio Berni también se pronunció en contra de las liberaciones, pese al  silencio de su gobernador Axel Kicillof (al igual que el de su jefa política Cristina Fernández de Kirchner). En ese contexto, decenas de miles de argentinos salieron a los balcones a protestar contra la salida multitudinaria de presos.