MODO FONTEVECCHIA
ANÁLISIS DE GOBIERNO

Facundo Nejamkis, analista político: "Es posible que Milei decida prescindir del Congreso"

El analista político advirtió sobre las opciones que baraja Milei en caso de que el Poder Legislativo decida derogar el DNU.

Facundo Nejamkis
Facundo Nejamkis | Captura de YouTube

Facundo Nejamkis planteó desde una revisión y negociación tradicional hasta un quiebre institucional en función de la relación del Poder Ejecutivo con el Legislativo. Reflexionó sobre la forma, novedosa y disruptiva, en que toma decisiones Javier Milei y sostuvo que es algo que puede generar dificultades en el reconocimiento de sus debilidades. “Lo más lógico sería esperar en un dirigente como Milei una situación de juego de la gallina, donde él hace el papel del loco”, aseguró en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio Amadeus (FM 91.1).

Facundo Nejamkis es politólogo y consultor de Opina Argentina, consultora que asesora gobiernos, partidos políticos y compañías en análisis estratégicos. Además, fue secretario de Gabinete y Coordinación Administrativa de la Jefatura de Gabinete durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

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Alejandro Gomel: ¿Y ahora qué con el gobierno de Milei?

En mi cabeza tengo cuatro escenarios posibles. Uno es el que espera la política tradicional, la forma de concebir el accionar del presidente de manera más clásica, lo que seguramente reclama una parte importante de la sociedad, que es que el presidente, en función de la relación de fuerzas que tiene en el Congreso, revea sus propuestas de máxima, que envió a través de la ley ómnibus y del propio decreto de necesidad y urgencia, y se plantee, por lo menos en ese plano, objetivos menos ambiciosos y que pueda, a través de la construcción de ciertos consensos, por lo menos con aquellos bloques que lo quieren apoyar, posibilidad de un programa de gobierno que, si bien en lo fiscal puede ser muy ambicioso, porque ese si es un atributo exclusivamente presidencial, en el resto de los aspectos tiene que negociar necesariamente con bloques legislativos que no le responden efectivamente.

Esa es la respuesta racional. La otra respuesta, que quizá la insinúan hoy alguno de sus colaboradores, que va más allá de la pirotecnia verbal en Twitter, las caricaturas, los memes y demás, es que el presidente decida prescindir del Congreso pero sin entrar en un conflicto permanente con el Poder Legislativo

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Decir, estas son las herramientas que tengo, el programa económico de todas maneras va a funcionar, y con ese funcionamiento y los instrumentos que le da a la figura presidencial la Constitución Argentina, los recurso de poder, aun limitados, con los que cuenta, puede llevar adelante un programa de gobierno que desde ahí le permita fortalecer su legitimidad política, y negociar con el Congreso desde un grado de mayor legitimidad.

Recordemos que Milei, si bien es cierto que tiene como recurso el 56% que lo votó, todavía no tiene construida ante la sociedad una legitimidad de gobierno de un presidente exitoso. Entonces, el Congreso también lo mira como se mira a alguien que recién está dando los primeros pasos y que tiene que demostrar en la cancha si merece todos sus apoyos, aun cuando algunas cosas pudieran no gustarles.

Este es un escenario en donde el presidente prescinde del Congreso pero no hay tensión institucional.

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El tercer escenario, que se divide en dos, es el más complejo porque es el escenario donde el presidente o el Poder Ejecutivo entra en tensión con el Poder Legislativo. Este escenario no reconoce antecedentes en la historia argentina en general, los presidentes peronistas, radicales, incluso el propio Mauricio Macri, les ha tocado gobernar en mayoría o en minoría y siempre han negociado con el Congreso y han aceptado las normas que el Congreso sanciona y aquellas que no.

Esta sería una situación diferente en donde el presidente a través de los distintos recursos con los que cuenta, intentaría tensionar al Congreso para que vote las leyes y normas que el presidente quisiera. Por ejemplo, pasaríamos de la pirotecnia verbal de Twitter a una consulta popular para preguntarle a la población si está de acuerdo con que el Congreso vote determinadas cosas, aun cuando eso sea no vinculante, pero le sumaría mucha tensión como elemento de presión política y hablaría de una especie de choque de poderes.

En un extremo más radicalizado, esto podría significar un quiebre del orden institucional en el sentido de un presidente que pretendiera cerrar el Congreso al estilo Fujimori en la década de los 90, que yo no veo eso, por lo menos en lo inmediato.

El problema de este escenario es que si al presidente no le va bien en su reválida ante la sociedad de estas credenciales, tendríamos un presidente muy debilitado. Entonces, este escenario de tensión entre el Ejecutivo y el Legislativo podría derivar en una crisis de gobernabilidad muy fuerte porque podría emerger un Ejecutivo muy débil de una situación.

Supongamos un escenario donde el presidente hace la consulta y sale rechazada su propuesta, ¿cómo gobierna el presidente al día siguiente? Ya no cuenta con el apoyo del Poder Legislativo, pero tampoco cuenta con el apoyo de la sociedad.

Esos son los escenarios que yo veo hoy como posibles.

Me vas a preguntar cual veo como más probable. La navegación entre el escenario dos y el tres, es decir, la navegación entre el escenario donde el presidente prescinde del Congreso y trata de enviar lo mínimo posible y quizás algunos chispazos de tensión institucional pero sin que llegue el agua al río.

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En primer lugar, nosotros, en el análisis, circunscribimos mucho a la relación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, pero todos sabemos en la Argentina que el Poder Legislativo está en la representación al mismo tiempo de los gobernadores de las provincias.

Los gobernadores son los que generalmente definen a los senadores en sus listas, los gobernadores tienen, en muchas oportunidades, mucha influencia sobre quienes van en las listas de diputados o quienes conforman esas listas, entonces Milei entiende que ese conflicto está articulado por los gobernadores y es la tensión por los recursos.

Una tensión que es histórica e inherente a la historia argentina, a la constitución del país federal,en los pactos preexistentes, no nos vamos a poner acá historiadores. Ahora, Milei tiene un plan de gobierno que en ese sentido es casi concreyente, entonces es un convencido de que ese plan de gobierno tiene su principal ancla en el tema fiscal. Bueno, va a hacer todo lo posible para llevar adelante ese esquema y tratará de disputar ante la sociedad quién es el responsable de determinadas situaciones y soluciones, si es él o lo que él ha denominado o aprobado como casta política, en la cual a esta altura de los acontecimientos entrarán todos los dirigentes políticos menos él.

Entonces esa situación de tensión no sólo es válida para el tema que vos preguntaste, sino que es válida para todos los temas de índole económico, porque la pregunta al final del día es, ¿hasta qué punto la sociedad va a acompañar a un presidente que por ahora no logra producir noticias positivas? Porque, a ver, todas las noticias tienen que ver con aumento de precios, aumento de movimientos de tarifa, tarifas de transporte.

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AG: Cuánto va quedando ese 56%.

Claro. Nosotros hacemos siempre una pregunta en la encuestadora, que es ¿de quién es la responsabilidad de la actual crisis que vive la Argentina? La podemos hacer hace muchos años, por suerte, porque como la Argentina vive en crisis permanente, podemos controlar, digo por suerte para nosotros como investigadores, no para el país, porque eso nos permite tener una línea histórica desde el año 2012-2013, respecto de hasta qué momento dura la credibilidad de un gobierno.

Por ejemplo, a Mauricio Macri esa línea se le cruzó a finales del 2017. Es decir, él asigna la crisis de su gobierno, o el PRO asigna la crisis de su gobierno, al conflicto en la puerta del Congreso, y yo te digo que la gente empezó a responsabilizar a Mauricio Macri por la situación del país a finales del 2017, y dejó de decir que la responsabilidad era de Cristina Kirchner. Como que en un momento dejas gobernar con la herencia recibida.

AG: Ahí habían pasado dos años.

Claro, a Mauricio Macri le duró dos años, a Alberto Fernández le duró uno, la pandemia. A finales del primer año, una vez que terminó el pico de la pandemia, la gente empezó a decir, bueno, basta de decir que Macri y la deuda, digamos, puede ser verdad o no, pero ahora es tu responsabilidad.

Vamos a ver cuánto le dura a Milei, es la gran pregunta que nos hacemos todos.

Por ahora, yo no tengo la medición al día de hoy, pero hasta los últimos días que nosotros lo leímos, todavía Milei es un dirigente político de 45-50 puntos de imagen positiva. Es el dirigente político argentino que mejor imagen tiene, y todavía la sociedad responsabiliza al gobierno de Alberto Fernández, mayormente, por el estado actual de la situación del país.

Ahora, es muy volátil ese sentimiento. Es un momento en el cual en la sociedad se produce un detonante que dice, bueno, basta, ahora hacete cargos.

A Mauricio Macri fue en 2017 cuando la gente le confirmó el triunfo. A Alberto fue el final de la pandemia, el primer año de la pandemia, donde la gente dijo, bueno, basta de echarle la culpa a lo que pasó, vamos para adelante y es tu responsabilidad. Vamos a ver cuánto le dura a Javier Milei.

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AG: Parece que hubiera pasado mucho tiempo, pero recién mañana se cumplen dos meses, apenas 60 días.

Eso es lo que digo yo. Te puede gustar o no gustar, hay gente a la que no le gusta, eso está claro, quién es cada uno y qué piensa cada uno. Pero la realidad es que es un gobierno que todavía no empezó.

Por supuesto, nosotros decimos que hay que armar un tablero de control para el gobierno, no para el gobierno para que ellos lo usen, sino para nosotros controlar. No controlar en el sentido de control de transparencia, sino de control de cómo funcionan las principales variables que un gobierno tiene que desarrollar y gestionar para ser exitoso.

Ahí vos tenés, por un lado, el Palacio, digo la gestión política. Por otro lado, la calle, la conflictividad, cómo le va en la opinión pública. Por otro lado, la relación con el Poder Legislativo. Por otro lado, la relación con la justicia. Por otro lado, los apoyos externos del Fondo Monetario, del Departamento de Estado, la relación con China.

Bueno, cuando un gobierno arranca, los primeros 10 días son todas luces verdes. A partir de ahora, yo diría, este fracaso de la ley ómnibus, me parece que es como la primera luz amarilla que se le prende al gobierno fuerte, que dice, ojo, está pasando esto.

Bueno, me olvidé de la marcha de la economía también como punto importante. Hay algunas luces amarillas en la marcha de la economía, algunas luces amarillas en la relación con la justicia, algunas luces amarillas en la relación con el Congreso.

¿Es raro esto? ¿No le pasó a ningún gobierno? No, a todos los gobiernos les pasa. Bueno, como puedan Milei y su equipo lidiar con estas situaciones, va a marcar el éxito o no de este gobierno.

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AG: ¿Cómo va a jugar el humor y las reacciones de Milei furibunda sobre todo a través de Twitter? ¿Es el presidente y su equipo? ¿O decide solo él o él con su hermana?

La palabra relato quedó en la Argentina con un sentido negativo porque, como a los que no les gustaba el kirchnerismo, acusaban al kirchnerismo de construir un relato, se instaló la idea de que un relato es algo que es una fantasía, que no sucede en realidad, y que la dirigencia política construye sin que tenga basamento real. En realidad no es así, todo gobierno tiene un relato, se lo puede llamar narrativa, es el discurso central del gobierno.

Ese relato principal, Javier Milei, o el centro de su narrativa, está instalado en la idea de que es un ellos y un nosotros, una visión amigo-enemigo de la política. Hay un ellos y un nosotros, ellos son los malos, siempre hay un otro que es malo, un nosotros que es bueno, los otros son la casta, la casta puede ser todos o ninguno, no importa, depende del momento.

Ahora, yo no sé cómo toma las decisiones él, en el sentido de si es con la hermana o con su equipo, yo no tengo información para eso, ustedes son mucho mejores que nosotros para investigar esas cuestiones, pero sí te puedo decir que él es un liderazgo construido al calor de una excepcionalidad, que es que alguien por fuera totalmente de la política, lo que se denomina un outsider, irrumpe en la escena política llevándose por delante en forma aluvional a todos los partidos políticos existentes.

Es decir, viene alguien que era panelista de televisión hace dos años y se termina quedando con el premio mayor, es como que vos hace dos años estás en la calesita dando vueltas para agarrar la sortija y de repente aparece uno y se la lleva, alguien que nunca había dado una vuelta.

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La política mira atónita esta situación y eso es excepcional. Entonces el sistema y la forma en que toma decisiones es totalmente novedosa, distinta, muy poco basada en los estándares tradicionales de la política.

¿Cuáles son los estándares tradicionales de la política? Bueno, me siento, el otro es un adversario pero con el que convivo hace 20 o 30 años en el Congreso, en las provincias, entonces negocio, transacciono, no creo que el otro es lo peor que le pasó a la sociedad, sino creo que el otro compite por el poder conmigo, hoy gano yo y mañana gana él. Esa es la visión de los políticos tradicionales, pero esa visión no es la de Javier Milei.

Milei no es un político, es alguien que irrumpe en la política, por responsabilidad en parte, no creo que exclusivamente, por los fracasos de la propia diligencia política, y su sistema de toma de decisiones es un sistema muy fuertemente basado en sus creencias y en sus convicciones.

Entonces la dificultad que yo veo, si vos me preguntás dónde ves los nubarrones en el horizonte, es que su propia génesis y su propia genética le impiden reconocer las debilidades que tiene.

Cualquier político tradicional en esta situación se sentaría y diría, la verdad que así no pasamos una ley, juntemonos con Pichetto, con Massot, con los gobernadores, veamos cómo armamos una rosca, como diría Monzó, y vemos qué podemos sacar de todo esto.

Bueno, es difícil esperarlo, lo más lógico sería esperar en un dirigente como Milei o de un presidente como Milei una situación de Juego de la Gallina, donde él hace el papel del loco, el papel del tipo que está dispuesto a todo y a duplicar siempre las apuestas.

Entonces, el Congreso no le saca la ley, él quita el subsidio. Bueno, puede ser que la semana que viene o la otra, el Congreso le derogue el DNU, porque es un Congreso que va también camino a enfrentarse con el presidente. Entonces, la pregunta es, ¿qué va a hacer el presidente si el Congreso le deroga el DNU?

MVB FM